Hace algunos
días alguien muy cercano y a quien le tengo un gran cariño, me decía: “Tobón,
no se metan con Gallo, que les va mal. Un hombre con el 92% de imagen
favorable, los acaba. Y si un candidato a la Alcaldía lo cuestiona, la gente
que apoya a Gallo va a salir a molerlo o molerla”.
Lo primero que
me pareció exagerado, es creer que este alcalde pereirano tiene el 92% de
imagen favorable en este momento. Y que haya quienes estén convencidos que ese
nivel de favorabilidad va a seguir creciendo y llevarlo a la unanimidad. Aquí
hay algo de falsedad en las cifras.
La estrategia
de advertir sobre lo erróneo que podría resultar criticar al Alcalde, parece
haber funcionado hasta el momento entre los sectores del centro y la derecha,
que a pesar de todas las reservas que tienen sobre Gallo, no se han expresado
públicamente, aunque sottovoce dicen
cosas que harían avergonzar a Odebrecht.
Sólo la izquierda y la centro izquierda, le
han apuntado al alcalde Gallo, pero con poca puntería, baja contundencia,
utilizando herramientas caducas y estrategias equivocadas.
Los tradicionales
críticos de Gallo se han venido notando cansados y poco creíbles, a pesar de la
gravedad de sus denuncias y la alta probabilidad de que lo que dicen sea
cierto. La imagen del Alcalde no se ha resentido.
Pero la suerte
de Gallo se va a poner a prueba en los próximos meses, cuando la campaña
electoral afine y él se convierta en el centro de las críticas y las denuncias.
Y las herramientas no serán las ruedas de prensa ni los boletines ni las
desnutridas marchas de protesta. El campo de batalla serán las redes sociales,
el mismo “corral” donde Gallo ha reinado hasta el momento.
Hay que
recordar que el mundo virtual tiene la capacidad de crear estrellas, que se
apagan con facilidad cuando en ese escenario se develan otras verdades y la
gente siente que ha sido utilizada con espejismos.
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