jueves, 27 de agosto de 2009

Una recuperación económica poco probable

Las visiones sobre la economía colombiana son contradictorias. Un grupo muy importante, vinculado a los gremios y a la institucionalidad pública, expresan que ya la crisis tocó fondo y aunque la recuperación será lenta, alcanzará para tener un balance positivo del PIB al final del año. Otros, los aguafiestas, pensamos que aun la crisis va a continuar y que sus efectos serán bastante dañinos, porque así lo están evidenciando las cifras y porque el entorno económico está muy enrarecido.

Miremos algunos ejemplos. El mismo día en que el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, aseguraba que la economía colombiana podría tener buenos resultados al finalizar el año, Fenalco reveló una encuesta en la que la gente dijo que reduciría o aplazaría la compra de electrodomésticos, vehículos y vivienda, y que restringiría su ida a restaurantes y disminuiría el turismo.

El Nobel de Economía, Paul Krugman, dio declaraciones en el sentido de que la crisis había golpeado a Colombia con menor rigor que a la gran mayoría de países latinoamericanos. Y, paralelamente, la Superintendencia Bancaria mostró los excelentes resultados del sistema financiero colombiano y lo puso como un ejemplo sectorial que fue capaz de enfrentar, sin inmutarse, la crisis económica mundial.

Las buenas noticias, sin embargo, se ensombrecieron con el anuncio de Venezuela de mantener su posición de seguir importando menos productos de Colombia, como una reprimenda comercial a los líos que se originaron por el acuerdo militar colombiano con Estados Unidos, afectando de esta manera a las industrias de alimentos, automotriz, textil, cosmética, química, cárnica, avícola y farmacéutica. A esto se sumó la revelación de que los indicadores de demanda en Estados Unidos siguen agudizándose y que la recesión se mantiene en niveles críticos, y que Ecuador ha dejado de tener la misma dinámica comercial que en años pasados con nosotros, dos hechos que también afectan la producción nacional y la generación de empleo.

Los bancos y los fondos pensionales siguieron engordando sus balances. La Bolsa de Valores obtiene ganancias superiores al 40% en lo corrido del año 2009. Centros de consulta dicen que los Índices de Situación Actual y de Expectativas fueron favorables al finalizar julio en Colombia. Los organismos de crédito internacional aseguran que han aprobado recursos para la economía colombiana, para que haga uso de ellos cuando el país lo considere conveniente. Un panorama que pareciera espléndido, si no fuera porque mucha gente sigue perdiendo el empleo; las ventas minoristas se contrajeron 4,5% en el primer semestre; y la industria manufacturera continua presentando datos negativos, como el de junio que fue de -6,6%.

Se escuchan voces de alegría porque la inflación es la más baja en muchas décadas, pero no explican que este fenómeno se debe a que no hay quién compre la producción, entre otras razones, porque los índices de pobreza apenas sí se redujeron durante la bonanza del último lustro, mientras la miseria mantuvo una tendencia al alza. Paralelamente hay presiones muy fuertes para que el aumento del salario mínimo en 2010 sea inferior al 4% y se reforme nuevamente el sistema pensional colombiano.

Frente a esta realidad tan confusa, hay optimistas que quieren hacer creer que la economía se recuperará, a tal punto que podría crecer en 2009. Otros, una minoría, hemos expresado públicamente nuestra desconfianza en las voces que intentan distorsionar la realidad, como cuando se dijo desde las altas esferas oficiales, que no habría problema alguno, porque la economía nacional estaba blindada.

domingo, 9 de agosto de 2009

Lo que piensan de Israel Londoño

Me dediqué durante dos semanas a indagar con un amplio grupo de pereiranos sobre lo que piensan de la gestión del alcalde Israel Londoño. Lo hice porque me llamó poderosamente la atención que la casi totalidad de columnistas de la prensa local estuvieran cuestionando tan duramente a este funcionario.

Lo primero que plantearon las personas con las que conversé[1] es que Israel Londoño carece de autoridad y tiene problemas de comunicación con sus funcionarios.

Lo segundo, no hay confianza en su gestión, dado que muchos creen que está más interesado en la política que en los asuntos públicos.

Lo tercero, los resultados prácticos de su administración son muy escasos y los que ha mostrado son el resultado de la tarea que comenzaron otros alcaldes.

En general, mis interlocutores no le dieron muchos márgenes de favorabilidad a su trabajo administrativo, aunque la gran mayoría reconocen que es una buena persona, poco preparada para enfrentar este reto gubernamental, y sin un acompañamiento profesional en la Alcaldía, porque casi todos sus funcionarios son bastante incompetentes.

Le reprochan que no haya sido capaz de solucionar el problema de movilidad de la ciudad. Lo acusan de no emprender un plan de mejoramiento de la competitividad para generar nuevas fuentes de trabajo y debido a ello permitir el aumento desproporcionado del desempleo. Dicen que el Banco de las Oportunidades que creó no ha cumplido con las expectativas de facilitar el acceso al microcrédito para impulsar pequeñas actividades productivas.

También aseguran que el fomento agropecuario es un convidado de piedra en las políticas de desarrollo del Municipio y que los Distritos Agroindustriales en los Corregimientos no se han creado. Otras críticas se relacionan con que la seguridad ciudadana sigue siendo uno de los puntos más débiles del balance gubernamental; que el manejo del espacio público es irresponsable y las soluciones planteadas parecen más un chiste que una política pública consistente.

El concepto de las personas con quienes hablé es que el negocio con Enertolima ha sido terriblemente inconveniente para la ciudad y que lo que ocurre con la Empresa de Aseo y Multiservicios es todavía más grave. También afirman que hay mucho ruido sobre el manejo de la Empresa de Aguas y Agua, sobre la cual, aseguran, el Alcalde no tiene gobernabilidad.

Los periodistas, escritores e intelectuales piensan que las políticas relacionadas con la cultura han resultado decepcionantes y que la comunicación no es ágil ni ayuda a clarificar los múltiples cuestionamientos que se ciernen sobre la marcha del gobierno.

Aquí hay un sentimiento social bastante negativo para el Alcalde de Pereira, Israel Londoño, que muchos de sus amigos y asesores le tratan de ocultar o minimizar para no molestarlo o impacientarlo. Pero más le vale que atienda las voces de rechazo a su gestión, pues aun tiene tiempo de recomponer el camino y no seguir insistiendo en estrategias que están resultando bastante absurdas.

Es el momento de quitarse del medio tanto correveidile y mirar la realidad de la ciudad de manera descarnada, para poder actuar con mayor libertad y con mejores posibilidades de acertar. Esto aspiramos quienes confiamos en su proyecto político.

[1] Esto no es un sondeo de opinión ni una encuesta. Sólo charlas informales para tener una idea de lo que acontece en el entorno social.