miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿QUÉ ES Y PARA QUE EL CAMBIO?


Han pasado cinco semanas desde el triunfo de Juan Pablo Gallo en la elección de Alcalde de Pereira. Su propuesta de Cambio fue acogida mayoritariamente por los electores pereiranos. Ganó sin atenuantes y con cifras históricas.

Los ciudadanos le dieron un mandato claro: Ejecute el Cambio. Pero ¿qué tipo de cambio se quiere? ¿En qué asuntos? ¿Para qué?

Lo primero que uno concluye cuando habla con los pereiranos, es que ese Cambio debe significar el fin de una larga y penosa jornada en la que la percepción de corrupción creció como espuma.

Otro aspecto que se deduce, es que se priorice de manera técnica la inversión pública y que el modelo de planeación esté pensado para el mediano y largo plazo, buscando que Pereira se convierta en una ciudad sostenible. Las improvisaciones de los últimos años le han significado a Pereira una gran pérdida de competitividad.

También es claro que hay un clamor para que el Cambio permita disminuir los pavorosos índices de violencia y las desalentadoras cifras de pobreza.

Recuperar el espacio público y mejorar la movilidad, son también temas que están en la agenda de quienes esperanzados y jubilosos respaldaron la propuesta de Cambio que hizo Gallo.

El nuevo Alcalde tendrá en sus manos una responsabilidad descomunal: recuperar la gobernabilidad en Pereira. Para ello debe acompañarse de gente capaz en la gestión administrativa; mantener el respaldo político que lo llevó a la Alcaldía; conservar el apoyo de la base ciudadana; mostrarse como un mandatario respetuoso, inteligente y transparente; y evitar, bajo cualquier circunstancia, convertir la institucionalidad en pequeños estanques de poder de los jefes políticos.


No es una tarea fácil, pero es posible. Todo depende del temple del Alcalde que eligieron los pereiranos.

lunes, 26 de octubre de 2015

GALLO PUEDE LIDERAR UN GOBIERNO HISTÓRICO EN PEREIRA

Juan Pablo Gallo puede convertirse en un fenómeno político y administrativo del mismo nivel que han logrado, por ejemplo, Aníbal Gaviria, Alex Char y Carlos Eduardo Correa. Es una persona joven, bien formada académicamente, alejada de los escándalos, hábil, cercana a la gente y con gran capacidad de trabajo.

Pero para llegar a ese punto que han logrado los mandatarios de Medellín, Barranquilla y Montería, se requiere más que buenos deseos. Es indispensable demostrar que es capaz de tomar decisiones por encima de los intereses locales de los grupos políticos e incluso de las presiones de organizaciones económicas que lo querrán cooptar. Pero obviamente trabajando mancomunadamente con ellos.

Gallo prometió el Cambio y por eso 126.000 pereiranos depositaron un voto de confianza en él, y derrotaron de paso, sin atenuantes, al Partido de la U, que resultó tan perjudicial para la ciudad durante doce años.

Ese Cambio los ciudadanos lo medirán, inicialmente, con la designación del equipo de gobierno, y en este sentido el alcalde Gallo tendrá que nombrar a los mejores, vivan o no en Pereira. Eso no importa. Los cargos oficiales no pueden seguir siendo ocupados por un grupo de funcionarios que ha demostrado total incapacidad para orientar a la ciudad.

Juan Pablo Gallo muy seguramente será capaz de definir un equipo de colaboradores de primer nivel, y en eso deberán ayudar todos los partidos y movimientos políticos que lo respaldan. Además, todos deben comprometerse con un plan de choque que en los primeros 100 días recupere la confianza ciudadana en el gobierno, a través de intervenciones en los temas de seguridad, movilidad y transparencia, que son los más sensibles.

De otro lado, el Plan de Desarrollo de Pereira debe ser una verdadera hoja de ruta, de mediano plazo, que le apunte ciertamente a los temas básicos, especialmente aquellos de tipo social y ambiental que dominarán la agenda pública y política en las próximas décadas y que están basados esencialmente en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que tienen un capitulo muy importante en el Plan Nacional de Desarrollo.

Hay un ambiente muy favorable para que Gallo Maya sea un referente de buenas prácticas de gobierno en Colombia. Lo que se necesita es que actúe en esa dirección. Los ciudadanos sin duda lo apoyarán, si ven que sus propósitos son sinceros y positivos. 

domingo, 18 de octubre de 2015

UN VOTO POR EL CAMBIO EN PEREIRA

Los pereiranos no han ocultado su indignación con los resultados de los últimos tres gobiernos, en los que el Partido de la Unidad Nacional ha jugado un papel trascendental, especialmente el senador Carlos Enrique Soto, quien ya recibió un aviso perentorio de los ciudadanos locales en las elecciones de marzo pasado, pudiendo salvar apretadamente su curul gracias a votos de otras regiones.

Esa indignación se ha traducido, también, en un rechazo casi unánime contra la gestión del alcalde Enrique Vásquez, que acumula únicamente el apoyo del 18% de los ciudadanos. Además, todas las encuestas destacan que el exalcalde Israel Londoño, quien aspira nuevamente a llegar a esa posición por el partido de la U, no logra superar el 22% de intención de voto.

Es paradigmático que los habitantes de Pinares y Los Alamos estén pidiendo el mismo cambio que están clamando los residentes de Villa Santana y El Dorado. No es casual que la gente de Cuba y del Centro estén convencidas de que Pereira no puede seguir por el camino que el Partido de la U le ha impuesto durante doce largos años, tiempo durante el cual los indicadores de desarrollo humano, las cifras de crecimiento económico y los índices de progreso social, han tenido retrocesos reales que se evidencian en la pobreza, la miseria, el desempleo, la marginalidad, la inseguridad, el caos en la movilidad, la pérdida de espacio público, la ingobernabilidad y la percepción de un manejo inadecuado de la cosa pública.

Todos los análisis, todas las encuestas, todas las sensaciones y la mayoría de los propósitos apuntan a que Pereira votará por el Cambio, o sea, elegirá al liberal Juan Pablo Gallo como Alcalde de la ciudad, para que intente entre 2016 y 2019 recomponer el camino que destruyeron los alcaldes de la U. Tiene buenas ideas plasmadas en un programa de gobierno realizable, mensurable y ajustado a la realidad económica e institucional que vive Pereira. Además, podrá acudir, sin mayores problemas, a las instancias nacionales en busca de apoyo técnico y financiero para los proyectos nodales del desarrollo local.


En esa tarea de recuperar a Pereira del desastre en que la deja el Partido de la U, tendrá la compañía desde el Concejo de Jaime Duque García (L – 10), una joven figura del liberalismo, que se destaca por su compromiso con la ciudad, para lo cual se ha preparado técnica y académicamente. En él, la ciudad tiene una importante reserva para los próximos años, en el propósito de seguir afincando el cambio que tanto requerimos.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Risaralda necesita más desarrollo y menos asistencialismo


Risaralda logró avances significativos hasta el año 2000. De ahí en adelante todo ha sido una pesadilla para este departamento. Sus buenos indicadores de desarrollo humano y crecimiento económico se han ido esfumando y sus habitantes cada vez más están siendo atrapados por la pobreza, el desempleo y la marginalidad.

Es como si la llegada del siglo XXI hubiera sido una maldición para Risaralda. Sus bellos municipios, que tenían vías pavimentadas, buenos hospitales, colegios adecuados, oferta de servicios públicos, excelente dinámica económica e inversión pública suficiente, pasaron en muy poco tiempo al escenario de la desesperanza, el olvido y la ineficiencia.

Esta metamorfosis ha sido el resultado, especialmente, de unos gobiernos municipales bastante deficientes, comenzando por Pereira, Dosquebradas, La Virginia y Santa Rosa de Cabal. Y sobre los que están ubicados en el occidente de Risaralda, su situación es peor, porque carecen de autonomía financiera, bajísimos niveles de gobernabilidad, escasos márgenes de maniobrabilidad técnica y casi nulas opciones de movilidad social.

A esto se agrega la existencia de unos gobiernos departamentales que se dedicaron a un asistencialismo extremo y a una falta absoluta de planeación, lo que ha llevado a que Risaralda no tenga un norte bien definido.

De lo corrido del presente siglo, quien más daño le ha causado al departamento es el abogado Víctor Tamayo, que acumula una larga carrera en el campo administrativo, pero cuyos resultados han sido bastante mediocres. Él es el promotor de un esquema de acción política basado en una combinación de fanatismo religioso con entrega de pequeñas ayudas a las gentes más pobres. El modelo le ha servido para mantenerse vigente en la política, pero ha sido desastroso para Risaralda.

Tamayo está aspirando nuevamente a ser Gobernador. Su fórmula, de llegar por segunda vez a este cargo, se repetirá y las desgracias para los risaraldenses serán mayores.


Lo confronta en esta aspiración el abogado Sigifredo Salazar, que podría ser un factor importante de cambio y reencausar al departamento, que avanza hoy sin ningún tipo de brújula. Cometer un nuevo error en la designación del conductor de los destinos de Risaralda significa más años de atraso.

domingo, 26 de abril de 2015

PEREIRA BUSCA UN ALCALDE


Pereira requiere tener un Alcalde que sea capaz de reorientar su desarrollo social, económico y físico. Y lo requiere, porque la ciudad extravió su camino en medio de un manejo oscuro de los asuntos públicos, de la rebatiña política, del descreimiento social y de la ingobernabilidad.

La capital risaraldense ha asistido a una década perdida en la gestión pública, donde por fortuna la gestión empresarial privada suplió la incapacidad de los gobiernos para jalonar crecimiento, el cual, sin embargo, no ha sido equitativo, porque ha generado profundas brechas sociales que se traducen en más pobres, más desempleados, más marginados y más vulnerables.

Pereira, sin duda, no merece la suerte que la tiene hoy. Pero como la suerte la construyen los ciudadanos con sus decisiones políticas, existe en pocos meses la posibilidad de cambiarla, eligiendo una persona que sinceramente pretenda el bienestar social y no únicamente su provecho personal y el de su facción.

Muchos pereiranos, así me lo han manifestado, sienten envidia de Barranquilla, Montería, Medellín y Tunja, que han logrado construir, bajo el liderazgo de sus alcaldes, modelos de ciudad que han encontrado el camino de la sustentabilidad, la gobernabilidad y la eficiencia. Así lo reconocen tanto los estudios técnicos que evalúan los principales indicadores de desarrollo, como la opinión de los ciudadanos y sus líderes.

Sí es posible construir una ciudad que gire en torno a tres grandes ejes: la equidad y la inclusión social; la sustentabilidad; y el crecimiento económico y físico. Sobre esa triada es que las ciudades más exitosas del mundo han montado todo su andamiaje y ese ejemplo lo han seguido unas pocas urbes colombianas.

Derrotar la pobreza, generar empleo dignos, reducir los asentamientos críticos, privilegiar la educación de calidad, brindar salud oportuna, promover la seguridad alimentaria, crear planes de asistencia técnica y económica a los campesinos, crear canales de distribución eficientes, ejecutar políticas de hábitat, incluir a todos los grupos poblacionales, fortalecer la democracia participativa, incentivar la inversión privada, recuperar el espacio público y liderar proyectos ambientalmente sostenibles a nivel urbano y rural, depende más de la voluntad política, la capacidad de gestión y la integridad ética y profesional de los funcionarios, que de los recursos económicos, que siempre serán escasos.


Pereira puede tener un Alcalde del cual sus ciudadanos se sientan orgullosos, como en el pasado ocurrió con José Domingo Escobar que fue alcalde 4 años, Emilio Vallejo (2 años), Mario Jiménez Correa (2 años), Mario Delgado Echeverry (3 años), Enrique Millán (2 años), Juvenal Mejía (2 años), Fabio Alfonso López Salazar (7 años), Juan Guillermo Ángel (2 años), Gustavo Orozco Restrepo (4 años) y Octavio Mejía Marulanda (4 años). La gente sintió que estos, muy seguramente faltan otros nombres, fueron los grandes propulsores del desarrollo de Pereira. ¿Cuándo tendremos uno que se les parezca en sus ejecutorias, en su preparación y en su amor por la ciudad?