domingo, 26 de abril de 2015

PEREIRA BUSCA UN ALCALDE


Pereira requiere tener un Alcalde que sea capaz de reorientar su desarrollo social, económico y físico. Y lo requiere, porque la ciudad extravió su camino en medio de un manejo oscuro de los asuntos públicos, de la rebatiña política, del descreimiento social y de la ingobernabilidad.

La capital risaraldense ha asistido a una década perdida en la gestión pública, donde por fortuna la gestión empresarial privada suplió la incapacidad de los gobiernos para jalonar crecimiento, el cual, sin embargo, no ha sido equitativo, porque ha generado profundas brechas sociales que se traducen en más pobres, más desempleados, más marginados y más vulnerables.

Pereira, sin duda, no merece la suerte que la tiene hoy. Pero como la suerte la construyen los ciudadanos con sus decisiones políticas, existe en pocos meses la posibilidad de cambiarla, eligiendo una persona que sinceramente pretenda el bienestar social y no únicamente su provecho personal y el de su facción.

Muchos pereiranos, así me lo han manifestado, sienten envidia de Barranquilla, Montería, Medellín y Tunja, que han logrado construir, bajo el liderazgo de sus alcaldes, modelos de ciudad que han encontrado el camino de la sustentabilidad, la gobernabilidad y la eficiencia. Así lo reconocen tanto los estudios técnicos que evalúan los principales indicadores de desarrollo, como la opinión de los ciudadanos y sus líderes.

Sí es posible construir una ciudad que gire en torno a tres grandes ejes: la equidad y la inclusión social; la sustentabilidad; y el crecimiento económico y físico. Sobre esa triada es que las ciudades más exitosas del mundo han montado todo su andamiaje y ese ejemplo lo han seguido unas pocas urbes colombianas.

Derrotar la pobreza, generar empleo dignos, reducir los asentamientos críticos, privilegiar la educación de calidad, brindar salud oportuna, promover la seguridad alimentaria, crear planes de asistencia técnica y económica a los campesinos, crear canales de distribución eficientes, ejecutar políticas de hábitat, incluir a todos los grupos poblacionales, fortalecer la democracia participativa, incentivar la inversión privada, recuperar el espacio público y liderar proyectos ambientalmente sostenibles a nivel urbano y rural, depende más de la voluntad política, la capacidad de gestión y la integridad ética y profesional de los funcionarios, que de los recursos económicos, que siempre serán escasos.


Pereira puede tener un Alcalde del cual sus ciudadanos se sientan orgullosos, como en el pasado ocurrió con José Domingo Escobar que fue alcalde 4 años, Emilio Vallejo (2 años), Mario Jiménez Correa (2 años), Mario Delgado Echeverry (3 años), Enrique Millán (2 años), Juvenal Mejía (2 años), Fabio Alfonso López Salazar (7 años), Juan Guillermo Ángel (2 años), Gustavo Orozco Restrepo (4 años) y Octavio Mejía Marulanda (4 años). La gente sintió que estos, muy seguramente faltan otros nombres, fueron los grandes propulsores del desarrollo de Pereira. ¿Cuándo tendremos uno que se les parezca en sus ejecutorias, en su preparación y en su amor por la ciudad?

lunes, 22 de septiembre de 2014

Pereira requiere un gran acuerdo para la gobernabilidad


Los nombres de precandidatos a la Alcaldía de Pereira abundan. Todos los partidos y movimientos políticos están haciendo públicos sus ramilletes. Unos con mayor pedigrí que otros. Algunos con hojas de vida relucientes, otros con bastantes tachas, varios que tienen vuelo propio, y una mayoría que funge como correveídiles de sus jefes políticos.

Muy seguramente puede ocurrir que el elegido por los ciudadanos tendrá iguales o menores facultades para gobernar que el abogado Enrique Vásquez. Esto es doloroso, pero no tan grave como el resultado final que deberá asumir la ciudad y que se traducirá en un desmoronamiento de todos sus indicadores sociales y económicos.

Muy difícilmente Pereira será capaz de resistir un nuevo Alcalde sin la formación, ni el talento, ni el talante, ni la capacidad para dirigir los destinos de una urbe que durante los últimos siete años ha perdido espacio de liderazgo regional.

Pereira exhibe hoy indicadores bastante pobres en calidad educativa, coberturas en salud, nutrición infantil, equidad de género y seguridad ciudadana.

Son lamentables los resultados en materia de empleo, combate de la pobreza, sostenibilidad ambiental, disminución del hambre, explotación sexual y trata de personas.

Los pereiranos deberían preocuparse por concertar un gran pacto social que regrese a la ciudad por sus tradicionales senderos de progreso, y que garantice la necesaria gobernabilidad, para no tener que seguir viviendo la deshonra de liderar las peores situaciones del desarrollo humano y social.


Encontrar un buen Alcalde es importante, pero no suficiente. Se requieren un acuerdo sobre lo sustancial, para que Pereira vuelva a ser la capital del eje cafetero, título que perdió debido a la ineficiencia de los últimos dos gobiernos. 

sábado, 9 de agosto de 2014

Uribe no vio dos veces la paja en su propio ojo


El entonces primerizo presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, no pensó ni por un momento negarse a asistir a su propia posesión, a pesar de que sabía que una parte importante de sus votos habían sido conseguidos a punta de metralla y con dádivas de grupos paramilitares. Era tan evidente el delito electoral, que el entonces candidato liberal, Horacio Serpa, elevó una denuncia penal ante la Fiscalía, describiendo cada hecho y sobre la cual 12 años después no se sabe absolutamente nada.

Uribe Vélez, tampoco tuvo reparo en asistir a su segunda posesión, a pesar de que su elección fue marcada por un descarado manejo de los recursos públicos; una presión infame a las familias beneficiarias de la inversión social; y a la actividad proselitista abierta por parte de jefes paramilitares, que lograron conquistar una inmensa cantidad de votos, no sólo para la reelección, sino también para jefes políticos locales adeptos al uribismo, muchos de los cuales (no todos aun) están en la cárcel pagando sus penas.

Esas eran épocas en las que Uribe hablaba con el presidente Chávez Frias y lo ponía a interceder ante las FARC en pro de la liberación de secuestrados, pero también eran momentos en los que desesperadamente buscaba por debajo de la mesa acercamientos con los guerrilleros para iniciar diálogos de paz.

La transición entre uno y otro mandato, ponían a su actor principal en cuestión por una corrupción desvergonzada a todo nivel; por el uso criminal de las armas del Estado; y por un aislamiento del país en la diplomacia internacional.

Los grupos opositores al presidente Uribe (liberales y polistas) asistieron a los dos actos de posesión y escucharon sus discursos basados en guerra, con respeto democrático. No hubo desplantes ni pataletas durante la ceremonia, aunque sí críticas y reparos en el Congresosy ante la opinión pública, como se usa en las democracias.

Sin embargo, ocho años después de su última posesión presidencial, Uribe Vélez protagoniza un espectáculo bochornoso e irrespetuoso, al abandonar el recinto del Congreso y dejar constancia de que no asiste porque el de Santos es un gobierno ilegitimo y porque estará en la ceremonia el presidente Maduro.

Uribe, aprovechando los micrófonos y las cámaras que lo siguen para todos lados, lanzó acusaciones para deslegitimar a Santos, indicando que sus votos habían sido producto de la presión de la guerrilla, cuando en realidad el candidato Zuluaga ganó abrumadoramente precisamente en municipios y departamentos con alta presencia de las FARC. Habló de la Mermelada, la misma que ha beneficiado a todos los presidentes, incluido él (y de qué manera), para asegurarse el respaldo parlamentario. Manoteó diciendo que no quería ver en la plaza a Maduro, en un momento en que ya se sabía que no vendría y que enviaría en su reemplazo a un Ministro.

El senador Álvaro Uribe mostró que su odio hacia Santos, es apenas comparable con su irrespeto por la democracia colombiana, lo que lo lleva a tomar decisiones tan estúpidas y exóticas como la que adoptó el 7 de agosto, que lo van poniendo más rápidamente en el sitio que la historia está construyendo para él, y que no es otro que el ocupan los Sátrapas.


AÑADIDO. El senador Uribe no hizo falta en la posesión presidencial. Su sitio en la Plaza fue ocupado con toda dignidad por doña Mechas, que se llevó todas las miradas.

jueves, 22 de mayo de 2014

MUCHO MEJOR SANTOS


No voté por Santos en las elecciones pasadas, porque representaba una tendencia política adicta a la deslegitimación institucional, al culto a la personalidad y a la violación de los principios básicos de la convivencia democrática.

Sin embargo, Santos se desmarcó rápidamente de esos antivalores y prefirió la defensa y el fortalecimiento de las instituciones. En esencia, el Presidente ha venido aplicando un modelo que dignifica su cargo y respeta el disenso.

Hay muchas cosas que se pueden discutir sobre la eficiencia y la pertinencia del gobierno, como haber continuado con los cupos indicativos en favor de los congresistas, que fueron usados en los gobiernos de Pastrana y Uribe, y especialmente por este último para corromper la voluntad política y lograr su reelección. No se puede estar de acuerdo con la recentralización del país, que se ha sentido con especial fuerza en los últimos 11 años y que Santos no ha hecho lo necesario para impedir que las regiones sean más autónomas y no dependan tanto de la opinión de la burocracia bogotana.

Pero estos y otros temas no logran ensombrecer los excelentes resultados logrados por Santos en la política internacional, logrando que Colombia sea vista con respeto y consideración. La apertura de nuevos mercados comerciales, el ascenso de las exportaciones, la eliminación de visados y la entrada de capitales foráneos productivos, son prueba de un trabajo bien hecho, que infortunadamente en el periodo 2002 – 2010 fue un punto negativo que mucho le costó al país.

La buena marcha de la economía, la disminución de indicadores de pobreza, el aumento de las coberturas de salud y educación, la ampliación de la oferta de servicios públicos, las leyes sobre tierras y primer empleo, el reconocimiento a las víctimas del conflicto, la promoción de los derechos humanos,  el respeto a la oposición y la no criminalización de la protesta, son elementos que hablan bien del gobierno Santos.

Pero por sobre todo, el Presidente merece el voto de confianza de los ciudadanos para continuar en el cargo, por su destacado papel en favor de la consecución de la paz, el derecho constitucional más importante y que él ha sabido conducir con la mayor cautela y con excelentes resultados prácticos.

Colombia en paz es un argumento más que suficiente para reelegir a Santos y cerrarle el paso a quienes pretenden una guerra eterna y promueven el miedo como arma política. En esta ocasión mi voto es por Santos, ya que está en la orilla que defiende la democracia.

lunes, 24 de marzo de 2014

Colombia reduce la pobreza, pero todavía falta mucho

Colombia tiene en la actualidad 14.5 millones de personas atrapadas en la pobreza y de estos 4.3 millones en la pobreza extrema. En la última década el país ha disminuido en un 38% sus niveles de pobreza y en 49% la pobreza extrema, gracias a inversiones sociales basadas en los subsidios a través de programas como las redes Unidos y Juntos y la iniciativa de Familias en Acción.
 
Aunque los avances han sido muy importantes, el país requiere mejorar sus estrategias de lucha contra la pobreza, para que quienes superen esta condición no vuelvan a caer en ella. Los modelos de acción tienen que ser sostenibles económica, financiera y socialmente. Y los programas deben depender cada vez menos de los subsidios condicionados.
 
Las ciudades con mejores niveles de pobreza extrema son Bucaramanga (1.2%) y Bogotá (1.6%). En este ítem los peores resultados son los de Cúcuta (6.0%) y Montería (6.5%). El promedio nacional se ubica en 9.1% y el de las 13 áreas metropolitanas en 3%.
 
Con respecto a pobreza, Bogotá (10.2%) y Bucaramanga 10.3%) repiten con los mejores indicadores, mientras los resultados más malos se viven también en Cúcuta (31.3%) y Montería (34.8%). El promedio de todo el país fue en 2013 de 30.6%, en tanto el de las áreas metropolitanas se ubicó en 17.5%.
 
Doce de las trece ciudades metropolitanas disminuyeron los índices de pobreza entre 2012 y 2013. Los mejores resultados los consiguió Pasto al pasar de 36.8% a 30.5%, o sea, un mejoramiento en este indicador del 17% en un solo año. Le siguieron Ibagué (13%) y Bogotá (12%). La únicamente capital metropolitana que vio subir la pobreza fue Pereira con 10%.
 
En cuanto a la pobreza extrema, cuatro ciudades metropolitanas la aumentaron entre 2012 y 2013 Montería (3%), Manizales (8%), Cúcuta (18%) y Pereira (70%).
 
En Pereira se dispara la pobreza y la miseria
 
La situación de Pereira alertó a las autoridades nacionales. En un sólo año se desplomaron sus indicadores de pobreza y miseria, lo que está unido a la falta casi absoluta de gobernabilidad. El alcalde de esta capital, Enrique Vásquez (Partido de la U), ha sido calificado por las encuestas territoriales (Panel de Opinión y CM&) como el mandatario con menor favorabilidad en Colombia y con mayores cuestionamientos sobre los resultados de su gestión.
 
Lo anterior tiene otros dos ingredientes preocupantes. El primero, que Pereira ha mantenido un nivel de desempleo 40% superior al del país durante los últimos cuatro años, y que las remesas del exterior, que benefician a cerca del 35% de las familias pereiranas, han disminuido 30% desde 2010, coincidiendo con la crisis financiera de Europa, Estados Unidos y Venezuela.
 
Finalmente, uno de los barrios más críticos de Pereira, Villasantana, una invasión promovida por sectores conservadores hace cerca de tres décadas, y la cual se ha venido legalizando paulatinamente, concentra la mayor parte de la pobreza local, y de acuerdo con reportes de las autoridades y de los medios de comunicación, tiene el 70% de las bandas criminales que operan en esa ciudad, lo que ha disparado los índices de homicidios (34 por 100.000 habitantes). Cabe recordar que Pereira fue calificada como una de las 50 ciudades más violentas del mundo según la ONG Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.

lunes, 10 de marzo de 2014

El poder liberal en los departamentos de Colombia

Santander, Cauca, Putumayo y San Andrés fueron departamentos donde  mayoritariamente ganó el Partido Liberal las elecciones para Senado.

En la Cámara de Representantes las mayorías liberales fueron en Magdalena, Chocó, Meta, Cauca, Casanare, Caquetá San Andrés y Amazonas.

En total, el liberalismo consiguió mantener las 17 posiciones en el Senado y sumó 39 escaños en la Cámara.

Otros resultados importantes para la Cámara se vivieron en Antioquia (4 curules), Bogotá (3), Valle (3) y Santander (2). En general el Partido Liberal obtuvo representación en esta Corporación en 27 departamentos y en Bogotá.

Los votos totales para Senado fueron 1.749.000, mientras que para Cámara alcanzaron 2.023.000. En Senado el liberalismo fue la cuarta fuerza electoral del país, en tanto fue la primera en Cámara.

El Partido de la U tiene en el Congreso 58 curules (21 en Senado y 37 en Cámara), El Partido Liberal posee 56 escaños (17 en senado y 39 en Cámara). Partido Conservador 46, Centro Democrático 31 y Cambio Radical 25.


Los partidos pertenecientes a la Unidad Nacional que respaldan la reelección del presidente Juan Manuel Santos, o sea, Partido Liberal, Cambio Radical y Partido de la U, tienen 92 de los 167 representantes a la Cámara y 47 de los 102 senadores. Sin embargo, se espera el ingreso de un amplio sector del Partido Conservador y de otras colectividades políticas a este propósito.

viernes, 7 de marzo de 2014

¿RISARALDA SIN SENADORES?


La crisis del Partido Conservador en Colombia, que de acuerdo con encuestas y sondeos de opinión, perdería la mitad de los escaños actuales, tendría repercusiones en Risaralda, dado que de presentarse esta situación, Sammy Meregh Marun no lograría llegar al Senado de la República. En 2010 ocupó el puesto 19 entre las 22 curules que conquistó este Partido.

En el Partido de la U están seguros que bajarán su representación en el Senado en por lo menos el 40%, y que en departamentos como Risaralda y Antioquia sufrirán los peores reveses, debido esencialmente a la presencia en el tarjetón del Centro Democrático de Álvaro Uribe, quien encabeza la lista cerrada. Estos tdos departamentos son los que proporcionalmente más han respaldo al exmandatario en elecciones pasadas.

La situación de Meregh es complicada, dado que un sector muy amplio del Partido Conservador decidió no seguir acompañándolo electoralmente. A esto se suma que ha perdido respaldos en el Valle y Nariño, donde tanto él como su hermano Habib, habían logrado importantes cantidades de votos. La votación total de Sammy en 2010 fue 46.941 sufragios.

Risaralda cuenta con un senador por el Partido de la U, Enrique Soto, quien se podría ver afectado por los votos que le reste Uribe. Aunque Soto cuenta con el respaldo pleno del Alcalde de Pereira y el Gobernador de Risaralda, ha evidenciado, según propios dirigentes de su campaña, el efecto Uribe, dado que la gente tiene una gran recordación del expresidente y un sentimiento de gratitud por lo que hizo en favor de la seguridad.

Soto logró el Senado en 2010 con 57.529 votos, de los cuales 43.000 los obtuvo en Risaralda. En ese momento contó con el apoyo del Alcalde (Israel Londoño) y de un sector muy amplio del Partido Liberal (tres diputados). A esto se agrega que tenía todo el respaldo, incluso publicitario, del entonces presidente Uribe. Hoy ya no cuenta con la totalidad de esos beneficios, aunque se le reconoce su capacidad de trabajo y su poder sobre la administración pública, o sea, sobre contratos, nombramientos, distribución de beneficios sociales y ejecución de obras públicas.

A todo esto se suma el hecho de que la senadora del Polo, Gloria Inés Ramírez, quien vive en Risaralda, pareciera no tener el musculo electoral suficiente para retener su curul. La señora Ramírez ha conquistado muy pocos votos en Risaralda en elecciones pasadas, pero es una de las parlamentarias más comprometidas con los proyectos del departamento. En 2010 salió elegida con 36.339 votos.

Ojalá, por la representación política de Risaralda en el Senado, no se pierdan las tres curules que hoy se tienen. Pero los riesgos son muy altos.

Es oportuno recordar que en las elecciones de 2010, candidatos al Senado no oriundos o con intereses directos en Risaralda, conquistaron alrededor de 125.000 votos. Ahora con pesos pesados de la política nacional incursionando en el departamento (Uribe, Serpa, Navarro, Robledo y Galán) y otros muy fuertes en la zona cafetera (Delgado, Franco y Sierra), esa cifra podría crecer ampliamente en contra de los políticos locales que aspiran llegar a la cámara alta.

domingo, 2 de marzo de 2014

Centro Democrático: Una sola voz, una sola imagen

De acuerdo con las encuestas de los últimos días, el Centro Democrático, colectividad política que maneja el expresidente Álvaro Uribe Vélez, disputará con el Partido Liberal la preeminencia electoral para Congreso el próximo 9 de marzo.

Los buenos resultados del movimiento uribista en las encuestas se debe a que el exmandatario está buscando presidencializar la campaña y para ello utiliza su imagen personal y el mismo eslogan que usó en las dos campañas presidenciales que ganó en 2002 y 2006: “Mano fuerte y corazón grande”.

Uribe tiene un alto nivel de recordación y despierta sentimientos de solidaridad en varios sectores de la población, que animados con su regreso a la arena electoral quieren premiarlo con el voto, aunque desconocen los alcances de su proyecto político.

El expresidente ha preferido la imagen televisiva de su campaña, a los debates públicos. Esta decisión le ha quitado la posibilidad a los electores de saber qué está pensando él con respecto a temas cruciales del país.

Hubiera sido oportuno que Uribe le explicara a los colombianos, con total claridad cuál ha sido su papel en los recientes escándalos de corrupción y filtraciones en el Ejército.

Para el país sus opiniones con respecto a la paz, tendrían un gran valor, dado que hoy la sensación es que está en contra de los diálogos del gobierno con las FARC, los mismos que él persiguió durante años cuando ejerció la presidencial, y no se pudieron concretar.

Los colombianos, sin duda, agradecerían mucho que el expresidente Uribe explicara algunas de sus actuaciones en el gobierno, que han dado para que paramilitares extraditados lo hayan señalado en varios oportunidades de haber conocido sus movimientos, de haber aceptado su colaboración electoral y se haber protegido a algunos políticos vinculados con la parapolítica.

Uribe es un personaje de primer orden en la vida política nacional. Su gran fortaleza, y quizás la única, fue haber acorralado a las guerrillas y crear la sensación de un país pacificado, aunque en realidad no obtuvo ninguna victoria militar contundente que derrotara a la insurgencia. De otro lado, las negociaciones con los paramilitares, llenas de errores, permitieron la creación de bandas criminales a lo largo del país, que son las responsables de una violencia cruel que sigue produciendo centenares de muertes y avivando la sensación de inseguridad.

Fuera de los temas de seguridad, Uribe poco tuvo para mostrarles a los colombianos. El desempleo nunca cedió; la inversión extrajera se asomó timorata; los tratados de libre comercio no se pudieron firmar porque él no generaba confianza con las contrapartes gubernamentales; las relaciones internacionales fueron un fracaso; la pobreza y la miseria se mantuvieron en niveles altos; las políticas de vivienda, salud y educación apenas sí mostraron unos éxitos reducidos, que se magnificaban a través de una estrategia publicitaria que anestesió a la opinión pública, la misma que hoy aplaude su regreso a la lucha electoral.

Uribe animará, sin duda, los debates en el Senado. Su prestigió permitirá que otras personas ocupen sillones en esta Corporación.  Esos nuevos senadores son desconocidos para la opinión pública. Lo único que se sabe de ellos es que son obsecuentes seguidores de lo que ellos llaman la liturgia uribista. Ninguno ha tenido la ocasión de mostrarse en los espacios publicitarios. Sus rostros están ensombrecidos por la rutilante figura del dueño del movimiento político, que es el único que tiene derecho a aparecer ante las cámaras. Elegir Senadores fantasmagóricos es una aberración democrática.

domingo, 15 de diciembre de 2013

EL GRAN PERSEGUIDOR

Es indudable que el Procurador General tiene la facultad de destituir a alcaldes, gobernadores y congresistas. Su poder es inmenso. Sería ideal que lo utilizara para combatir con denuedo a la corrupción. Lo grave, es que en el caso de Alejandro Ordoñez se usa despiadadamente contra sus contradictores políticos, religiosos y morales.

Ordoñez no se ha pronunciado oportunamente contra gobernadores acusados de homicidio, ni contra quienes tienen relaciones estrechas con paramilitares, menos contra políticos sentenciados por beneficiarse del narcotráfico, casi nunca contra los alcaldes que han llenado sus bolsillos con dineros del erario. Lo que sí ha hecho es sancionar personas porque se han metido con él o porque han desafiado el orden establecido por muchos de sus más íntimos amigos, o simplemente porque son funcionarios sin mayor importancia pero ayudan a mejorar las estadísticas disciplinarias.

Ordoñez es implacable contra quienes defienden el aborto y las relaciones homosexuales.  Pero es bondadoso con los miembros de su partido político y con funcionarios que delinquen o han delinquido. Su casa ha sido la sede de encuentro de los peor de la clase política colombiana, algunos de los cuales habían sido condenados o tenían orden de captura por parte de los jueces.

El Procurador actual ha puesto en peligro la institucionalidad y muchas de sus decisiones, con seguridad, están mediadas por el prevaricato, pero nadie se había querido levantar en rebeldía contra su poder, hasta que sucedió la sanción contra Gustavo Petro.

Petro no ha sido un buen Alcalde. Su estilo de gobierno es desafortunado. Evidentemente ha improvisado y gran parte de su equipo de trabajo es más teórico que práctico y se encarniza en discusiones académicas mientras la ciudad se hunde.

Pero la sanción contra el alcalde Petro es desproporcionada, porque en muchas otras ciudades de Colombia el tema de las basuras es un caos y la Procuraduría nunca ha sido nada. En muchas ciudades los ciudadanos dicen en encuestas (por ejemplo en ¿Cómo Vamos?) que no tienen confianza sobre la manera como se manejan los recursos públicos y el Ministerio Público guarda silencio. En charlas informales la gente asegura que sus gobernantes se están robando la plata, pero los procuradores regionales militan en el mismo grupo político y, por lo tanto, nunca hay avances en las investigaciones de las denuncias ciudadanas.

El procurador Ordoñez tiene diferentes raseros para aplicar las sanciones disciplinarias y eso le resta objetividad y credibilidad. Además, hace que miles de personas, como las que han marchado en Bogotá en las últimas semanas, se sientan ofendidas. La opinión pública mayoritariamente está castigando al Procurador: su imagen es la peor calificada de todos los dirigentes colombianos. Representantes de organismos internacionales ven con horror las actuaciones del Procurador.

Todavía le quedan tres años a Ordoñez al frente de la Procuraduría y en este tiempo temblarán todos sus contradictores y las minorías sexuales seguirán siendo perseguidas por quien tiene la obligación constitucional de proteger el derecho de las personas sin importar sus creencias religiosas ni sus inclinaciones sexuales. Y muy seguramente, se conformará un gran grupo para defender su derecho a una segunda reelección en 2016.

viernes, 22 de noviembre de 2013

SERPA EL NÚMERO UNO


Horacio Serpa Uribe es el dirigente liberal que más aportes le ha hecho a la modernización ideológica de su Partido en los últimos treinta años y lo ha puesto a discutir sobre los temas centrales del desarrollo. Logró que el liberalismo se afiliara a la Internacional Socialista. Puso en la agenda la discusión sobre la paz como un derecho fundamental de los ciudadanos y una obligación del Estado. Encabezó las discusiones de una nueva Constitución Política, que cumple 21 años de haber sido promulgada. Ha sido un defensor a ultranza de la descentralización en el país y de la autonomía de municipios y departamentos en el manejo presupuestal. Ha encabezado múltiples misiones para construir escenarios que permitan el fin del conflicto y se allane el camino para la una paz duradera y sostenible. Ha liderado el derecho de las regiones productoras de hidrocarburos y minerales a tener regalías directas para subsanar los graves daños que les produce la explotación. Ha representado con dignidad las aspiraciones presidenciales del Partido Liberal. Ha sido el Gobernador más reconocido y premiado en Colombia y el exterior desde que esta dignidad se define por voto popular.


Serpa es el jefe natural del liberalismo por su evidente cercanía con las causas del pueblo. Los militantes del Partido lo ven como su verdadero líder. A pesar de la vigencia social y política de los expresidentes, ninguno de ellos logra hacerle sombra al liderazgo que tiene Serpa sobre las bases.

Todas estas son razones suficientes para que Serpa sea quien encabece la lista Liberal de Senado en las elecciones de marzo de 2014. Nadie tiene iguales méritos para asumir esta posición. Incluso, así lo acaban de reconocer 15 senadores liberales, quienes le pidieron al presidente del Partido, Simón Gaviria, que Serpa sea el número Uno.

Con Serpa encabezando la lista Liberal será posible aumentar la cauda electoral, mejorará el debate político y habrá quien se enfrente con argumentos y con entereza a la propuesta derechista que lidera el expresidente Uribe. 

El país no se puede dar el lujo de que Serpa no participe en el próximo proceso electoral, dado que lo que se apruebe por parte del nuevo Congreso marcará muy seguramente el futuro de la Nación: avanzar en el posconflicto y asegurar la paz. Se necesita una voz fuerte y con autoridad en el Senado para quitarle peso a los argumentos guerreristas de quienes prefieren el olor a pólvora.

viernes, 26 de abril de 2013

Presiones demográficas sobre el ambiente

Las consecuencias de que en cada década se sumen 1.000 millones de personas a la población del mundo, tienen que ver con la necesidad de proveer más agua potable, ofrecer más alimentos, ampliar la zona agrícola, quitarle espacio a los bosques, gestionar más residuos, requerir más energía y contaminar los recursos básicos.

A esto se le agrega la actitud de los habitantes frente al entorno natural que pasó del respeto a la devastación.  Las técnicas tradicionales para el laboreo de la tierra fueron sustituidas por equipos sofisticados que cambiaron los conceptos y alcances de la productividad.  El número de especies de flora y fauna se agotan a velocidades sorprendentes sin que a muchos ciudadanos les importe, dado que no tienen cercanía con el problema. Los bosques y la infinidad de ríos que cubrían largas extensiones territoriales han desaparecido y con ellos todo el inventario de biodiversidad.

En esencia, durante los últimos dos siglos se aceleraron fenómenos como la desertización, la contaminación del aire, la desaparición de los cuerpos de agua, el cambio climático y la generación de residuos sólidos no biodegradables.  La sociedad se conmociona frente a estos hechos, pero no reacciona de la manera adecuada, en tanto el activo paisajístico se sigue deteriorando. Muchos de estos impactos negativos son irreversibles y afectan la calidad de vida de la gente.

Por todos estos acontecimientos, la teoría del desarrollo sustentable está en crisis, pues cada generación lega a la siguiente mucho menos patrimonio ambiental de lo que ella recibió de la anterior. Esta apreciación está perfectamente concebida por Jacobs cuando afirmó que “la gente del futuro puede ser más rica financieramente, pero al mismo tiempo puede heredar un medio ambiente muy degradado, lo que a su vez lo forzará a vivir cambios primordiales y posiblemente desastrosos en su estilo y patrones de vida”[1].

Si no se respeta el desarrollo sostenible, que plantea límites en la manera cómo el modelo de producción del hombre debe relacionarse con la naturaleza, continuará el desastre en muchas partes del mundo, y esto no es ciencia ficción.  Por ejemplo, como consecuencia del calentamiento global, los campos argentinos soportaron las lluvias más fuertes del siglo en el último lustro; los venezolanos perdieron en tres décadas cuatro glaciares ubicados en Los Andes; en Alaska se han medido calentamientos muy superiores al promedio mundial; y en Bolivia son recurrentes las inundaciones en la mayor parte de su territorio.  Además, se prevé que 250 millones de habitantes de China sufrirán inundaciones y pérdidas de sus cosechas en las próximas décadas debido a que dos tercios de sus glaciares se están derritiendo; y que los neoyorquinos podrían sufrir oleajes de hasta nueve metros de altura como consecuencias de los huracanes.

Estos y muchos impactos negativos no se localizan en un sitio específico, sino que inciden en muchas regiones del mundo y, por lo tanto, se convierten en problemas universales que tienen que ser enfrentados con soluciones complejas o sencillas, pero de todas formas consensuadas.

Es claro entonces, que el impacto ambiental originado por el aumento tanto de la población como del consumo, le da paso a una ecuación simple: entre más personas habiten el planeta habrá más consumo y por lo tanto se presionarán más los recursos de la naturaleza y se generarán más desperdicios, lo que quiere decir más contaminación.  Y para poder impedir los impactos negativos de esta ecuación, es esencial construir un modelo sobre las relaciones entre demografía y entorno natural y entre actividades poblacionales y efectos ecológicos, especialmente en este momento en que hay consenso sobre que el hombre tiene un grado muy alto de responsabilidad en los acontecimientos dañinos del medio ambiente: “el ser humano se ha convertido en una nueva fuerza geológica”[2] que construye, destruye, cambia y transforma.

Estos impactos sociales de la devastación ambiental en el mundo promoverán una emigración transcontinental nunca antes vista, que originará grandes conflictos políticos, demográficos y económicos, tal como lo señala Samuel Huntington[3].  Este desplazamiento tendría sus orígenes en la necesidad de buscar nuevas tierras para la producción y la habitación segura.

 



[1] Economía Verde. Medio ambiente y desarrollo sostenible.  TM Editores – Ediciones Uniandes, 1995
[2] Walter Truett Anderson, To govern evolution. Citado en La Tierra Explota, pág. 193
[3] Autor del libro «El choque de las civilizaciones».

jueves, 18 de abril de 2013

Pereira se desploma en los indicadores sociales

La pobreza de Pereira durante 2012 creció 1,39% con respecto a 2011 y fue la única ciudad capital metropolitana, medida por el DANE, que tuvo este comportamiento, lo cual evidencia una profunda crisis social y económica en la capital risaraldense.
Ser la única ciudad metropolitana que aumentó su pobreza en Colombia en el último año, significó que Pereira pasó de ocupar el cuarto puesto en mejores índices en 2011 a ser la séptima en 2012.
Una mirada regional, muestra que Manizales redujo su nivel de pobreza interanual en 8,3% y ahora tiene el tercer mejor indicador del país con 17,6%.
Pero si el dato de pobreza es preocupante, porque demuestra un rezago importante de Pereira frente a las otras ciudades del país, lo ocurrido con la pobreza extrema es desolador. La capital de Risaralda vio incrementada la pobreza extrema en 36% entre 2011 y 2012.
Estas cifras tan perturbadoras, que se suman al índice de desempleo de Pereira, que es de 16,7%, ubicado entre los cinco más altos del país, necesariamente debe llamar a la reflexión sobre qué está ocurriéndole a esta capital, considerada una de las más importantes, pero que en los últimos años se ha desplomado en casi todos los indicadores.

jueves, 3 de mayo de 2012

Recordando a Ricardo Eastman

Por Humberto Tobón

He lamentado mucho la muerte de Ricardo Eastman. Mantuve con él una estrecha amistad, que me permitió ir descubriendo su solidez moral, su aguda inteligencia, su capacidad de análisis y un humor picante, que lo convertía en un conversador agradabilísimo.

Eastman De La Cuesta le prestó servicios al país como embajador durante largos años en la Unión Soviética; dirigió la Corporación Financiera de Occidente; participó en varias juntas directivas de empresas privadas y públicas de gran importancia nacional, en algunas de ellas representando al Presidente de la República; fue promotor empresarial y lideró un exitoso modelo educativo que se consolidó en Pereira a través del Liceo Pino Verde; fue Representante a la Cámara por Risaralda y siempre estuvo muy cerca del desarrollo de este departamento, buscando que su clase dirigente estuviera más comprometida con el progreso de la región.

Además, dejó conocer su opinión sobre distintos temas a través de sus columnas periodísticas que se divulgaban en varios periódicos nacionales. Mantuvo un apasionado compromiso con la cátedra universitaria. Y como escritor, lego dos libros de gran importancia, uno que ha sido esencial para entender lo que fue la sociedad soviética y otro que tituló “Interculturalidad y Negociación”, en el que de manera detallada mostró las características que se deben tener en cuenta para avanzar en negociaciones en medio de la diversidad cultural global, y que se consolidó como un texto obligado en las cátedras de comercio y relaciones internacionales.

Supe de su enfermedad desde el comienzo. Él nunca la ocultó. Compartí varios de sus momentos de tristeza y de depresión. Pero siempre mantuvo enhiesta una lucha estoica tratando de aferrarse a la vida, en la que estuvo acompañado de su esposa Carmen Alicia y de sus dos hijas Valeria y María Camila, quienes fueron totalmente solidarias con él.

En la última década no pasó una semana en la que no habláramos largamente sobre distintos temas. Comentábamos los acontecimientos del país y la región, pero también hubo tiempo para la charla liviana. Cuando su voz se fue deteriorando, acudimos al chat, donde el diálogo no perdió intensidad y fue ganando en innovaciones idiomáticas y en recursos para hacer denotar alegrías, decepciones, tristezas y aspiraciones.

Se fue un buen amigo, pero quedan sus recuerdos y sus enseñanzas.