viernes, 7 de marzo de 2014

¿RISARALDA SIN SENADORES?


La crisis del Partido Conservador en Colombia, que de acuerdo con encuestas y sondeos de opinión, perdería la mitad de los escaños actuales, tendría repercusiones en Risaralda, dado que de presentarse esta situación, Sammy Meregh Marun no lograría llegar al Senado de la República. En 2010 ocupó el puesto 19 entre las 22 curules que conquistó este Partido.

En el Partido de la U están seguros que bajarán su representación en el Senado en por lo menos el 40%, y que en departamentos como Risaralda y Antioquia sufrirán los peores reveses, debido esencialmente a la presencia en el tarjetón del Centro Democrático de Álvaro Uribe, quien encabeza la lista cerrada. Estos tdos departamentos son los que proporcionalmente más han respaldo al exmandatario en elecciones pasadas.

La situación de Meregh es complicada, dado que un sector muy amplio del Partido Conservador decidió no seguir acompañándolo electoralmente. A esto se suma que ha perdido respaldos en el Valle y Nariño, donde tanto él como su hermano Habib, habían logrado importantes cantidades de votos. La votación total de Sammy en 2010 fue 46.941 sufragios.

Risaralda cuenta con un senador por el Partido de la U, Enrique Soto, quien se podría ver afectado por los votos que le reste Uribe. Aunque Soto cuenta con el respaldo pleno del Alcalde de Pereira y el Gobernador de Risaralda, ha evidenciado, según propios dirigentes de su campaña, el efecto Uribe, dado que la gente tiene una gran recordación del expresidente y un sentimiento de gratitud por lo que hizo en favor de la seguridad.

Soto logró el Senado en 2010 con 57.529 votos, de los cuales 43.000 los obtuvo en Risaralda. En ese momento contó con el apoyo del Alcalde (Israel Londoño) y de un sector muy amplio del Partido Liberal (tres diputados). A esto se agrega que tenía todo el respaldo, incluso publicitario, del entonces presidente Uribe. Hoy ya no cuenta con la totalidad de esos beneficios, aunque se le reconoce su capacidad de trabajo y su poder sobre la administración pública, o sea, sobre contratos, nombramientos, distribución de beneficios sociales y ejecución de obras públicas.

A todo esto se suma el hecho de que la senadora del Polo, Gloria Inés Ramírez, quien vive en Risaralda, pareciera no tener el musculo electoral suficiente para retener su curul. La señora Ramírez ha conquistado muy pocos votos en Risaralda en elecciones pasadas, pero es una de las parlamentarias más comprometidas con los proyectos del departamento. En 2010 salió elegida con 36.339 votos.

Ojalá, por la representación política de Risaralda en el Senado, no se pierdan las tres curules que hoy se tienen. Pero los riesgos son muy altos.

Es oportuno recordar que en las elecciones de 2010, candidatos al Senado no oriundos o con intereses directos en Risaralda, conquistaron alrededor de 125.000 votos. Ahora con pesos pesados de la política nacional incursionando en el departamento (Uribe, Serpa, Navarro, Robledo y Galán) y otros muy fuertes en la zona cafetera (Delgado, Franco y Sierra), esa cifra podría crecer ampliamente en contra de los políticos locales que aspiran llegar a la cámara alta.

domingo, 2 de marzo de 2014

Centro Democrático: Una sola voz, una sola imagen

De acuerdo con las encuestas de los últimos días, el Centro Democrático, colectividad política que maneja el expresidente Álvaro Uribe Vélez, disputará con el Partido Liberal la preeminencia electoral para Congreso el próximo 9 de marzo.

Los buenos resultados del movimiento uribista en las encuestas se debe a que el exmandatario está buscando presidencializar la campaña y para ello utiliza su imagen personal y el mismo eslogan que usó en las dos campañas presidenciales que ganó en 2002 y 2006: “Mano fuerte y corazón grande”.

Uribe tiene un alto nivel de recordación y despierta sentimientos de solidaridad en varios sectores de la población, que animados con su regreso a la arena electoral quieren premiarlo con el voto, aunque desconocen los alcances de su proyecto político.

El expresidente ha preferido la imagen televisiva de su campaña, a los debates públicos. Esta decisión le ha quitado la posibilidad a los electores de saber qué está pensando él con respecto a temas cruciales del país.

Hubiera sido oportuno que Uribe le explicara a los colombianos, con total claridad cuál ha sido su papel en los recientes escándalos de corrupción y filtraciones en el Ejército.

Para el país sus opiniones con respecto a la paz, tendrían un gran valor, dado que hoy la sensación es que está en contra de los diálogos del gobierno con las FARC, los mismos que él persiguió durante años cuando ejerció la presidencial, y no se pudieron concretar.

Los colombianos, sin duda, agradecerían mucho que el expresidente Uribe explicara algunas de sus actuaciones en el gobierno, que han dado para que paramilitares extraditados lo hayan señalado en varios oportunidades de haber conocido sus movimientos, de haber aceptado su colaboración electoral y se haber protegido a algunos políticos vinculados con la parapolítica.

Uribe es un personaje de primer orden en la vida política nacional. Su gran fortaleza, y quizás la única, fue haber acorralado a las guerrillas y crear la sensación de un país pacificado, aunque en realidad no obtuvo ninguna victoria militar contundente que derrotara a la insurgencia. De otro lado, las negociaciones con los paramilitares, llenas de errores, permitieron la creación de bandas criminales a lo largo del país, que son las responsables de una violencia cruel que sigue produciendo centenares de muertes y avivando la sensación de inseguridad.

Fuera de los temas de seguridad, Uribe poco tuvo para mostrarles a los colombianos. El desempleo nunca cedió; la inversión extrajera se asomó timorata; los tratados de libre comercio no se pudieron firmar porque él no generaba confianza con las contrapartes gubernamentales; las relaciones internacionales fueron un fracaso; la pobreza y la miseria se mantuvieron en niveles altos; las políticas de vivienda, salud y educación apenas sí mostraron unos éxitos reducidos, que se magnificaban a través de una estrategia publicitaria que anestesió a la opinión pública, la misma que hoy aplaude su regreso a la lucha electoral.

Uribe animará, sin duda, los debates en el Senado. Su prestigió permitirá que otras personas ocupen sillones en esta Corporación.  Esos nuevos senadores son desconocidos para la opinión pública. Lo único que se sabe de ellos es que son obsecuentes seguidores de lo que ellos llaman la liturgia uribista. Ninguno ha tenido la ocasión de mostrarse en los espacios publicitarios. Sus rostros están ensombrecidos por la rutilante figura del dueño del movimiento político, que es el único que tiene derecho a aparecer ante las cámaras. Elegir Senadores fantasmagóricos es una aberración democrática.

domingo, 15 de diciembre de 2013

EL GRAN PERSEGUIDOR

Es indudable que el Procurador General tiene la facultad de destituir a alcaldes, gobernadores y congresistas. Su poder es inmenso. Sería ideal que lo utilizara para combatir con denuedo a la corrupción. Lo grave, es que en el caso de Alejandro Ordoñez se usa despiadadamente contra sus contradictores políticos, religiosos y morales.

Ordoñez no se ha pronunciado oportunamente contra gobernadores acusados de homicidio, ni contra quienes tienen relaciones estrechas con paramilitares, menos contra políticos sentenciados por beneficiarse del narcotráfico, casi nunca contra los alcaldes que han llenado sus bolsillos con dineros del erario. Lo que sí ha hecho es sancionar personas porque se han metido con él o porque han desafiado el orden establecido por muchos de sus más íntimos amigos, o simplemente porque son funcionarios sin mayor importancia pero ayudan a mejorar las estadísticas disciplinarias.

Ordoñez es implacable contra quienes defienden el aborto y las relaciones homosexuales.  Pero es bondadoso con los miembros de su partido político y con funcionarios que delinquen o han delinquido. Su casa ha sido la sede de encuentro de los peor de la clase política colombiana, algunos de los cuales habían sido condenados o tenían orden de captura por parte de los jueces.

El Procurador actual ha puesto en peligro la institucionalidad y muchas de sus decisiones, con seguridad, están mediadas por el prevaricato, pero nadie se había querido levantar en rebeldía contra su poder, hasta que sucedió la sanción contra Gustavo Petro.

Petro no ha sido un buen Alcalde. Su estilo de gobierno es desafortunado. Evidentemente ha improvisado y gran parte de su equipo de trabajo es más teórico que práctico y se encarniza en discusiones académicas mientras la ciudad se hunde.

Pero la sanción contra el alcalde Petro es desproporcionada, porque en muchas otras ciudades de Colombia el tema de las basuras es un caos y la Procuraduría nunca ha sido nada. En muchas ciudades los ciudadanos dicen en encuestas (por ejemplo en ¿Cómo Vamos?) que no tienen confianza sobre la manera como se manejan los recursos públicos y el Ministerio Público guarda silencio. En charlas informales la gente asegura que sus gobernantes se están robando la plata, pero los procuradores regionales militan en el mismo grupo político y, por lo tanto, nunca hay avances en las investigaciones de las denuncias ciudadanas.

El procurador Ordoñez tiene diferentes raseros para aplicar las sanciones disciplinarias y eso le resta objetividad y credibilidad. Además, hace que miles de personas, como las que han marchado en Bogotá en las últimas semanas, se sientan ofendidas. La opinión pública mayoritariamente está castigando al Procurador: su imagen es la peor calificada de todos los dirigentes colombianos. Representantes de organismos internacionales ven con horror las actuaciones del Procurador.

Todavía le quedan tres años a Ordoñez al frente de la Procuraduría y en este tiempo temblarán todos sus contradictores y las minorías sexuales seguirán siendo perseguidas por quien tiene la obligación constitucional de proteger el derecho de las personas sin importar sus creencias religiosas ni sus inclinaciones sexuales. Y muy seguramente, se conformará un gran grupo para defender su derecho a una segunda reelección en 2016.

viernes, 22 de noviembre de 2013

SERPA EL NÚMERO UNO


Horacio Serpa Uribe es el dirigente liberal que más aportes le ha hecho a la modernización ideológica de su Partido en los últimos treinta años y lo ha puesto a discutir sobre los temas centrales del desarrollo. Logró que el liberalismo se afiliara a la Internacional Socialista. Puso en la agenda la discusión sobre la paz como un derecho fundamental de los ciudadanos y una obligación del Estado. Encabezó las discusiones de una nueva Constitución Política, que cumple 21 años de haber sido promulgada. Ha sido un defensor a ultranza de la descentralización en el país y de la autonomía de municipios y departamentos en el manejo presupuestal. Ha encabezado múltiples misiones para construir escenarios que permitan el fin del conflicto y se allane el camino para la una paz duradera y sostenible. Ha liderado el derecho de las regiones productoras de hidrocarburos y minerales a tener regalías directas para subsanar los graves daños que les produce la explotación. Ha representado con dignidad las aspiraciones presidenciales del Partido Liberal. Ha sido el Gobernador más reconocido y premiado en Colombia y el exterior desde que esta dignidad se define por voto popular.


Serpa es el jefe natural del liberalismo por su evidente cercanía con las causas del pueblo. Los militantes del Partido lo ven como su verdadero líder. A pesar de la vigencia social y política de los expresidentes, ninguno de ellos logra hacerle sombra al liderazgo que tiene Serpa sobre las bases.

Todas estas son razones suficientes para que Serpa sea quien encabece la lista Liberal de Senado en las elecciones de marzo de 2014. Nadie tiene iguales méritos para asumir esta posición. Incluso, así lo acaban de reconocer 15 senadores liberales, quienes le pidieron al presidente del Partido, Simón Gaviria, que Serpa sea el número Uno.

Con Serpa encabezando la lista Liberal será posible aumentar la cauda electoral, mejorará el debate político y habrá quien se enfrente con argumentos y con entereza a la propuesta derechista que lidera el expresidente Uribe. 

El país no se puede dar el lujo de que Serpa no participe en el próximo proceso electoral, dado que lo que se apruebe por parte del nuevo Congreso marcará muy seguramente el futuro de la Nación: avanzar en el posconflicto y asegurar la paz. Se necesita una voz fuerte y con autoridad en el Senado para quitarle peso a los argumentos guerreristas de quienes prefieren el olor a pólvora.

viernes, 26 de abril de 2013

Presiones demográficas sobre el ambiente

Las consecuencias de que en cada década se sumen 1.000 millones de personas a la población del mundo, tienen que ver con la necesidad de proveer más agua potable, ofrecer más alimentos, ampliar la zona agrícola, quitarle espacio a los bosques, gestionar más residuos, requerir más energía y contaminar los recursos básicos.

A esto se le agrega la actitud de los habitantes frente al entorno natural que pasó del respeto a la devastación.  Las técnicas tradicionales para el laboreo de la tierra fueron sustituidas por equipos sofisticados que cambiaron los conceptos y alcances de la productividad.  El número de especies de flora y fauna se agotan a velocidades sorprendentes sin que a muchos ciudadanos les importe, dado que no tienen cercanía con el problema. Los bosques y la infinidad de ríos que cubrían largas extensiones territoriales han desaparecido y con ellos todo el inventario de biodiversidad.

En esencia, durante los últimos dos siglos se aceleraron fenómenos como la desertización, la contaminación del aire, la desaparición de los cuerpos de agua, el cambio climático y la generación de residuos sólidos no biodegradables.  La sociedad se conmociona frente a estos hechos, pero no reacciona de la manera adecuada, en tanto el activo paisajístico se sigue deteriorando. Muchos de estos impactos negativos son irreversibles y afectan la calidad de vida de la gente.

Por todos estos acontecimientos, la teoría del desarrollo sustentable está en crisis, pues cada generación lega a la siguiente mucho menos patrimonio ambiental de lo que ella recibió de la anterior. Esta apreciación está perfectamente concebida por Jacobs cuando afirmó que “la gente del futuro puede ser más rica financieramente, pero al mismo tiempo puede heredar un medio ambiente muy degradado, lo que a su vez lo forzará a vivir cambios primordiales y posiblemente desastrosos en su estilo y patrones de vida”[1].

Si no se respeta el desarrollo sostenible, que plantea límites en la manera cómo el modelo de producción del hombre debe relacionarse con la naturaleza, continuará el desastre en muchas partes del mundo, y esto no es ciencia ficción.  Por ejemplo, como consecuencia del calentamiento global, los campos argentinos soportaron las lluvias más fuertes del siglo en el último lustro; los venezolanos perdieron en tres décadas cuatro glaciares ubicados en Los Andes; en Alaska se han medido calentamientos muy superiores al promedio mundial; y en Bolivia son recurrentes las inundaciones en la mayor parte de su territorio.  Además, se prevé que 250 millones de habitantes de China sufrirán inundaciones y pérdidas de sus cosechas en las próximas décadas debido a que dos tercios de sus glaciares se están derritiendo; y que los neoyorquinos podrían sufrir oleajes de hasta nueve metros de altura como consecuencias de los huracanes.

Estos y muchos impactos negativos no se localizan en un sitio específico, sino que inciden en muchas regiones del mundo y, por lo tanto, se convierten en problemas universales que tienen que ser enfrentados con soluciones complejas o sencillas, pero de todas formas consensuadas.

Es claro entonces, que el impacto ambiental originado por el aumento tanto de la población como del consumo, le da paso a una ecuación simple: entre más personas habiten el planeta habrá más consumo y por lo tanto se presionarán más los recursos de la naturaleza y se generarán más desperdicios, lo que quiere decir más contaminación.  Y para poder impedir los impactos negativos de esta ecuación, es esencial construir un modelo sobre las relaciones entre demografía y entorno natural y entre actividades poblacionales y efectos ecológicos, especialmente en este momento en que hay consenso sobre que el hombre tiene un grado muy alto de responsabilidad en los acontecimientos dañinos del medio ambiente: “el ser humano se ha convertido en una nueva fuerza geológica”[2] que construye, destruye, cambia y transforma.

Estos impactos sociales de la devastación ambiental en el mundo promoverán una emigración transcontinental nunca antes vista, que originará grandes conflictos políticos, demográficos y económicos, tal como lo señala Samuel Huntington[3].  Este desplazamiento tendría sus orígenes en la necesidad de buscar nuevas tierras para la producción y la habitación segura.

 



[1] Economía Verde. Medio ambiente y desarrollo sostenible.  TM Editores – Ediciones Uniandes, 1995
[2] Walter Truett Anderson, To govern evolution. Citado en La Tierra Explota, pág. 193
[3] Autor del libro «El choque de las civilizaciones».

jueves, 18 de abril de 2013

Pereira se desploma en los indicadores sociales

La pobreza de Pereira durante 2012 creció 1,39% con respecto a 2011 y fue la única ciudad capital metropolitana, medida por el DANE, que tuvo este comportamiento, lo cual evidencia una profunda crisis social y económica en la capital risaraldense.
Ser la única ciudad metropolitana que aumentó su pobreza en Colombia en el último año, significó que Pereira pasó de ocupar el cuarto puesto en mejores índices en 2011 a ser la séptima en 2012.
Una mirada regional, muestra que Manizales redujo su nivel de pobreza interanual en 8,3% y ahora tiene el tercer mejor indicador del país con 17,6%.
Pero si el dato de pobreza es preocupante, porque demuestra un rezago importante de Pereira frente a las otras ciudades del país, lo ocurrido con la pobreza extrema es desolador. La capital de Risaralda vio incrementada la pobreza extrema en 36% entre 2011 y 2012.
Estas cifras tan perturbadoras, que se suman al índice de desempleo de Pereira, que es de 16,7%, ubicado entre los cinco más altos del país, necesariamente debe llamar a la reflexión sobre qué está ocurriéndole a esta capital, considerada una de las más importantes, pero que en los últimos años se ha desplomado en casi todos los indicadores.

jueves, 3 de mayo de 2012

Recordando a Ricardo Eastman

Por Humberto Tobón

He lamentado mucho la muerte de Ricardo Eastman. Mantuve con él una estrecha amistad, que me permitió ir descubriendo su solidez moral, su aguda inteligencia, su capacidad de análisis y un humor picante, que lo convertía en un conversador agradabilísimo.

Eastman De La Cuesta le prestó servicios al país como embajador durante largos años en la Unión Soviética; dirigió la Corporación Financiera de Occidente; participó en varias juntas directivas de empresas privadas y públicas de gran importancia nacional, en algunas de ellas representando al Presidente de la República; fue promotor empresarial y lideró un exitoso modelo educativo que se consolidó en Pereira a través del Liceo Pino Verde; fue Representante a la Cámara por Risaralda y siempre estuvo muy cerca del desarrollo de este departamento, buscando que su clase dirigente estuviera más comprometida con el progreso de la región.

Además, dejó conocer su opinión sobre distintos temas a través de sus columnas periodísticas que se divulgaban en varios periódicos nacionales. Mantuvo un apasionado compromiso con la cátedra universitaria. Y como escritor, lego dos libros de gran importancia, uno que ha sido esencial para entender lo que fue la sociedad soviética y otro que tituló “Interculturalidad y Negociación”, en el que de manera detallada mostró las características que se deben tener en cuenta para avanzar en negociaciones en medio de la diversidad cultural global, y que se consolidó como un texto obligado en las cátedras de comercio y relaciones internacionales.

Supe de su enfermedad desde el comienzo. Él nunca la ocultó. Compartí varios de sus momentos de tristeza y de depresión. Pero siempre mantuvo enhiesta una lucha estoica tratando de aferrarse a la vida, en la que estuvo acompañado de su esposa Carmen Alicia y de sus dos hijas Valeria y María Camila, quienes fueron totalmente solidarias con él.

En la última década no pasó una semana en la que no habláramos largamente sobre distintos temas. Comentábamos los acontecimientos del país y la región, pero también hubo tiempo para la charla liviana. Cuando su voz se fue deteriorando, acudimos al chat, donde el diálogo no perdió intensidad y fue ganando en innovaciones idiomáticas y en recursos para hacer denotar alegrías, decepciones, tristezas y aspiraciones.

Se fue un buen amigo, pero quedan sus recuerdos y sus enseñanzas.

miércoles, 19 de octubre de 2011

JUAN MANUEL ARANGO, GARANTIA PARA UN CAMBIO DE RUMBO EN PEREIRA


Es tal el estado de postración en la que entrega el alcalde Israel Londoño la ciudad, que no es posible improvisar un nuevo alcalde para Pereira. Se necesita echar mano de quien tiene la experiencia administrativa, el liderazgo personal y la capacidad política para retomar el camino correcto.

En la baraja de candidatos en el actual debate electoral, sólo existe un nombre con la capacidad suficiente para enfrentar la difícil empresa de reviabilizar a Pereira: Juan Manuel Arango Vélez.

Yo votaré por Arango porque creo que es capaz de enfrentar los siguientes diez retos:

1. Consolidar un modelo educativo en las instituciones públicas que mejore los niveles de calidad, que propicie la innovación tecnológica, que auspicie la investigación aplicada y que promueva el bilingüismo, con el fin de acortar las brechas con la educación privada. En otras palabras, educación de clase mundial para los pobres.
2. Construir un plan de desarrollo, adoptar políticas públicas e implementar proyectos que conviertan a Pereira en la ciudad líder de Colombia en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Eso quiere decir, elevar la ciudad a la categoría de ejemplo nacional en desarrollo humano.
3. Recuperar la viabilidad financiera de Pereira, renegociando las deudas de mediano plazo, liberando recursos para la inversión social, no comprometiendo vigencias futuras y recuperando la cartera morosa.
4. Ejercer la autoridad urbanística, evitando que la ciudad siga creciendo de manera desordenada, promoviendo la densificación, recuperando el espacio público y adoptando un plan de ordenamiento territorial menos expansivo. Lo sustancial, es dar pasos firmes en la construcción de una ciudad amable y sostenible.
5. Asumir directamente la recuperación del sector de la salud, con el fin de garantizar un manejo adecuado de los recursos, permitirles el acceso al sistema a los usuarios del régimen subsidiado, obligar a las entidades prestadoras del servicio a hacerlo en condiciones de calidad y a evitar que el sector siga convertido en un botín de guerra político.
6. Hacer que las empresas de servicios públicos recobren su eficiencia y su viabilidad financiera, donde la Alcaldía de Pereira tenga gobernabilidad y los procesos de contratación sean transparentes.
7. Modernizar el aeropuerto Matecaña, para que se consoliden las operaciones aéreas nacionales e internacionales desde Pereira y no haya lugar para que la Aerocivil restrinja su funcionamiento. Para ello se deben auscultar todas las posibilidades técnicas y financieras.
8. Elaborar un plan para la competitividad y productividad, teniendo como base las nuevas realidades de los mercados internacionales y las verdaderas capacidades de Pereira para ofertar bienes y servicios. Pensar y actuar más con la razón que con la pasión.
9. Lograr poner en marcha el sistema de transporte integrado, para lo cual será necesario imponerle medidas a los transportadores tradicionales; asegurar una movilidad eficiente, apelando a las estrategias de pico y placa; mejorar la calidad y cantidad de vías (especialmente de circunvalación) y ejercer autoridad frente a los motociclistas.
10. Adoptar una política pública ambiental que le garantice a la ciudad la protección de las cuencas de los dos grandes ríos y asegure la oferta hídrica para cerca de medio millón de personas. Avanzar en estrategias ambientales urbanas y construir espacios verdes para el disfrute de las familias.

Si Juan Manuel Arango como Alcalde logra cumplir estos diez propósitos, estará legándole a Pereira un desarrollo más equitativo y un crecimiento más acelerado. Para hacer realidad estos retos, se requiere el acompañamiento de un equipo de gobierno inteligente y experimentado. Lo que menos le conviene a los pereiranos es que su mandatario atomice la administración pública y le entregue un pedazo de poder a cada concejal o parlamentario y que los cargos oficiales estén ocupados por funcionarios incapaces.

martes, 5 de abril de 2011

Pereira ya no es el centro del triángulo de oro

Durante décadas la frase más usada por los planificadores era: “Pereira, el centro del triángulo de oro”, para significar que esta ciudad era un paso obligado para conectar los tres grandes mercados del país: Bogotá, Cali y Medellín.

Pero esa posición geoestratégica ya no es cierta. Pereira no es el centro del triángulo de oro. Esta capital está quedando aislada. Los caminos ya no pasan obligatoriamente por ella.

Se han abierto nuevas obras de infraestructura vial que hacen que la ruta económica Buenaventura – Bogotá – Caracas no pase por Pereira sino que se haya trasladado al trazado Tebaida – Tuluá.

Cuando se quiere llegar a Manizales, norte del Valle o Medellín, los viajeros miran desde lejos los edificios de Pereira, dado que hay vías rápidas que impiden que los carros entren a la ciudad, como la carretera El Pollo – Chinchiná y próximamente la Sur – Sur.

Cuando una ciudad ya no es paso obligado del transporte, entra en el olvido. Esto es lo que está pasando con Ibagué, Manizales y Armenia, que ya no son un cruce o una parada para la gente. Pereira va camino de convertirse en una ciudad que se observará desde la distancia.

La decisión de aislar a Pereira del tráfico automotor es un error garrafal para una ciudad comercial.

lunes, 21 de marzo de 2011

Botero, del apoyo ciudadano a los brazos de Soto


El médico Carlos Alberto Botero les insistió a sus seguidores que al no lograr respaldo entre los dirigentes liberales de Risaralda para aspirar nuevamente a la Gobernación, lo haría a través de la recolección de firmas, y fue enfático en manifestar que no se matricularía en el Partido de la Unidad Nacional.

Con ese convencimiento, decenas de jóvenes se entusiasmaron y como voluntarios empezaron a recorrer el departamento recolectando firmas. Miles de personas fueron seducidas por un discurso en el que se privilegiaba un movimiento social y no un partido político.

Sin embargo, la realpolitik fue la que se impuso y demostró nuevamente que el discurso ético de tramitar una campaña política basada en ideales y no en intereses personales, sigue siendo una quimera en Risaralda.

Mientras continuaba con la recolección de firmas, el médico Botero se apoyó en el brazo diestro del exparlamentario liberal Octavio Carmona, buscando que su maquinaria política le ayudara a atravesar el duro camino hacia las elecciones.

Carmona, un político con escasa formación académica, pero gran perrenque en el trabajo con las bases, se echó al hombro la campaña, no sin antes dejar en claro cuáles eran sus intereses una vez lograran ganar las elecciones. En el pasado, en iguales circunstancias, le impuso al Partido Conservador el nombre de Víctor Manuel Tamayo, y ganó.

Botero, quien fue elegido hace ocho años como Gobernador a nombre del liberalismo, pero con el respaldo de casi todas las fuerzas políticas del departamento, concluyó que izando la bandera ciudadana era casi imposible llegar nuevamente al Palacio Gris. Y por ello, buscó y encontró cobijo en el Partido de la U, al cual menosprecio en un principio.

La U tenía un acuerdo firme con el Partido Conservador, donde este ponía el candidato a la Gobernación y aquel el aspirante a la Alcaldía de Pereira. Pero el senador Carlos Enrique Soto, un viejo zorro de la política, comprendió que estaba perdido, porque el liberalismo con Juan Manuel Arango era imbatible para la Alcaldía y el conservatismo con Sigifredo Salazar no sería capaz de obtener el triunfo.

En esta situación, se encontraron Carlos Botero y el senador Soto y sellaron un pacto que se mantuvo oculto durante varios días. Cuando se hizo público, hubo decepción en el conservatismo que creyó en la palabra del Senador uribista y una gran desazón entre aquellos que volvieron a acariciar la posibilidad de una campaña ciudadana, alejada de los partidos políticos.

Hoy Botero es el candidato del Partido de la U. Botero gana en las encuestas luego de dos años de una intensa campaña electoral por los municipios de Risaralda. Él construirá una llave con Enrique Vásquez Zuleta, candidato de esa colectividad a la Alcaldía de Pereira.

Botero luchará por mantener el apoyo de miles de personas que confiaron en su propuesta de llegar a las elecciones con el respaldo de firmas. Además, trabajará para que los seguidores de la U lo acojan en su seno, ansiosos de poder ganar una de las dos posiciones de elección popular más importantes del departamento.

Sin embargo, la política real muestra que Botero ha venido descendiendo paulatinamente en las encuestas que se han realizado, a pesar de cuadruplicar a cada uno de sus contendores, quienes ascienden lentamente en las preferencias electorales.

Botero acaba de ingresar a un partido político fuertemente cuestionado por los resultados que ofrecen los gobernantes que lo representan, y que evidentemente muestra un desgaste contundente, que hace que los electores no estén dispuestos a renovarle fácilmente su respaldo.

El médico Botero es ahora miembro de una organización donde él no encontrará candidatos a las alcaldías de Pereira y Dosquebradas que lo remolquen y le sumen, porque son muy débiles y con escasas opciones de ganar.

El exgobernador, en esencia, cambió las firmas de 50.000 risaraldenses por el apoyo político del senador Carlos Enrique Soto, el representante Didier Burgos, el exparlamentario Octavio Carmona, la exsenadora Elsa Gladys Cifuentes, el excandidato al senado Juan Carlos Valencia, el exsenador Germán Aguirre, la concejala Judith Giraldo, la exalcaldesa Martha Bedoya y la dirigente uribista María Isabel Mejía.

viernes, 11 de febrero de 2011

Risaralda está sitiada por la pobreza


He venido escuchando con atención las propuestas de los candidatos a la Gobernación de Risaralda y sólo me ha llamado la atención la de Alberto Arias Dávila, porque no está anclada en el eterno discurso de ofrecerles a los electores ríos de miel y leche, cuando la realidad muestra que no es posible cumplir tanta promesa.

Arias Dávila ha mostrado un diagnóstico muy preciso de la situación social y económica del departamento. Son heridas profundas, que se evidencian en la desigualdad, la pobreza, la miseria, la exclusión, la violencia, el desempleo, la enfermedad, la desnutrición y la desesperanza.

Cuando uno se para al frente de la tabla de indicadores que exhibe el candidato liberal a la Gobernación de Risaralda, ve desnuda la realidad lacerante de un departamento que hace apenas diez años tenía indicadores que eran la envidia de casi todo el país.

En 2002 Risaralda presentaba un nivel de pobreza por ingreso de 48,8%, inferior en 5 puntos porcentuales al promedio nacional. En 2009, la pobreza había disminuido en el departamento al 45,3%, mientras que la de Colombia descendió hasta el 45,5%, lo cual indica que el país en general enfrentó con mayor eficacia el problema durante la primera década del siglo XXI.

En cuanto a la miseria, Risaralda en 2002 tenía un nivel de 11,7%, lo que representaba 8 puntos porcentuales menos que el promedio colombiano. Al finalizar 2009, el índice de miseria en el departamento aumento al 11,8% y ahora la diferencia frente al país es de sólo 4,6 puntos, lo que demuestra el fracaso de la política pública contra la pobreza extrema a nivel local.

La desnutrición en Risaralda golpea con especial fuerza a los niños menores de cinco años, de los cuales el 4,6% presenta índices de desnutrición global y el 6,6% de desnutrición crónica. Y la acción gubernamental sólo se ha concentrado en unos mercaditos sociales que se entregan cada mes por un valor de cuatro dólares.

El departamento debería examinarse en el campo de la educación, donde los niveles de calidad no son los aceptables para promover proyectos futuros de competitividad y, además, lanzar una estrategia envolvente para aumentar la cobertura en educación media, la cual apenas sí está llegando al 79%.

Y como si esto fuera poco, las coberturas de vacunación en triple viral y en DPT, están por debajo del 84%, lo que pone a los niños en riesgo de contraer enfermedades, que les restarán posibilidades físicas y capacidades sicológicas.

Y no deja de aterrar que la razón de mortalidad materna en Risaralda sea del 92,4 por cien mil nacidos vivos, casi el doble del promedio nacional que es de 59 por cien mil nacidos vivos, a pesar de la amplia cobertura que se ofrece en el sistema de salud, pero que demuestra su ineficiencia en el diagnóstico y en la atención a las pacientes.

Las propuestas de Alberto Arias para solucionar estas y otras terribles iniquidades, se concentran en el desarrollo económico local, en la eficiencia administrativa, en un programa de reconstrucción social y física del departamento y en unas estrategias de reconciliación y recuperación de la confianza en las instituciones públicas. Y lo más importante, involucran a la comunidad en la concertación de una hoja de ruta que ponga a Risaralda nuevamente en el camino del progreso y el desarrollo.

viernes, 28 de enero de 2011

Juan Manuel, un candidato con muchas responsabilidades


Aunque en política nada está escrito, para el caso de la contienda electoral por la Alcaldía de Pereira, existe la percepción de que Juan Manuel Arango Vélez, a nombre del Partido Liberal, tiene el triunfo asegurado.

Amigos y contradictores de Arango Vélez, quien se ha sentado en la misma silla de Alcalde durante siete años, al ganar las elecciones en dos ocasiones, dan por descontado que lo hará por tercera vez.

Este convencimiento ciudadano obliga al candidato liberal a asumir con mucha más responsabilidad su propuesta política. Pereira requiere de un gobierno innovador, que sea capaz de reconquistar espacios en el escenario nacional y les asegure a sus habitantes mejores estándares de vida.

Pereira representa el 60% del PIB departamental, mueve el 70% de los negocios en Risaralda y concentra el 73% de la capacidad de compra de los ciudadanos. Con semejante nivel de concentración de la actividad económica, el alcalde de la ciudad capital también tiene una responsabilidad con el Departamento.

Arango Vélez será el alcalde de la ciudad más importante del eje cafetero. Pereira tiene una dinámica comercial y de servicios que se puede comparar con capitales como Bucaramanga o Cali. Sus avances en materia de educación le han permitido estar hoy al mismo nivel que Manizales. Hay semillas sembradas en temas de innovación, ciencia y tecnología, que se podrían convertir en las locomotoras del desarrollo local y en el elemento diferenciador que la ponga a jugar en las grandes ligas nacionales.

Si la percepción generalizada se convierte en realidad, Juan Manuel tendrá que liderar un proceso de reconstrucción de Pereira, que se debe traducir en una modernización de su infraestructura física y en romper la maligna tendencia de los indicadores de empleo, pobreza y miseria, que socavan las bases de amplios sectores de la sociedad local.

Para Juan Manuel Arango el problema más crítico no será ganar las elecciones de octubre, sino plantear una propuesta que haga que los pereiranos recuperen su dignidad.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Risaralda, un mal ejemplo de cómo se gastan las vigencias futuras

Hace varios meses el Contralor de Risaralda llamó la atención sobre las vigencias futuras que ha venido aprobando la Asamblea y advirtió que este instrumento del Estatuto Orgánico Presupuestal es muy riesgoso para las finanzas departamentales.

Las cifras oficiales indican que el actual gobierno de Risaralda ha comprometido cerca de $100.000 millones de vigencias futuras. La magnitud de esta cifra comparada con el presupuesto anual y la generación de rentas propias, pone en riesgo el futuro del departamento.

El secretario de Hacienda le ha restado importancia al tema. En sus primeras declaraciones desestima el pronunciamiento conjunto del Contralor, Auditor y Procurador General, en el sentido de que los recursos de vigencias futuras que no se hayan contratado se deben devolver y que no se puede seguir usando de manera tan irresponsable esta figura.

El espíritu de las vigencias futuras es impulsar el desarrollo de mediano y largo plazo, a través de obras de gran impacto, como un Metro, un puerto marítimo, un aeropuerto, un sistema de acueducto regional o una vía secundaria de primera importancia.

Pero no es posible utilizar estos recursos en mercaditos de 7.300 pesos, la pavimentación de una calle, el mejoramiento de unas viviendas, la construcción de un acueducto barrial, la adecuación de un talud, la compra de motos para seguridad, pagar prestaciones sociales o la contratación de personal, que es precisamente lo que está ocurriendo en Risaralda.

La acelerada iniciativa del gasto del Gobernador, sumada a la imprudencia del Secretario de Hacienda y la irresponsabilidad de la Asamblea, conducirá a Risaralda nuevamente a una situación de inviabilidad financiera.

Muy seguramente con esa alegría desbordada de gastar a dos manos, las funciones del próximo Gobernador se reducirán a la de recaudador – pagador, y si nombra secretarios y gerentes en su gabinete, será para que puedan cobrar el sueldo por hacer nada, porque no tendrán nada que hacer.

Al paso que va Risaralda, la única buena noticia la recibirá el Gobernador, quien aumentará su popularidad y sumará poder político por gastar al menudeo los recursos públicos de vigencias futuras. Las noticias malas, que serán muchas, las recibirá el Departamento, que albergará un número mayor de pobres y hambrientos y tendrá unos municipios que seguirán derruyéndose. Risaralda está caminando inexorablemente hacia la desesperanza.