El primer año de trabajo del alcalde de Pereira, Israel Londoño, no fue objeto de mayores críticas. La gente era consciente de que todo el esfuerzo gubernamental debía concentrarse en la elaboración del Plan de Desarrollo, en la homogenización del Presupuesto y en el diseño de la estrategia para el cumplimiento de los pagarés sociales. Aunque las ejecutorias fueron muy pocas, la opinión pública le dio un margen de espera al burgomaestre y siguió depositando en él su confianza.
Para el segundo año las cosas cambiaron drásticamente. Londoño es objeto de durísimos cuestionamientos, debido a que existe la percepción de que él no ha sido efectivo en la lucha contra el desempleo y que le cuesta demasiado avanzar en la ejecución de las obras de infraestructura.
Para escribir este artículo, tuve la ocasión de conversar con periodistas, dirigentes políticos, voceros gremiales, líderes sociales y funcionarios de la Alcaldía. A todos les pregunté cuál era su concepto de la gestión cumplida por el gobierno municipal. En general, la respuesta que obtuve es que la administración está muy confundida frente a la dimensión de los problemas que le ha tocado enfrentar.
Los entrevistados, mayoritariamente, creen que el Alcalde de Pereira no está preparado para gobernar en estos momentos de crisis y debido a ello no ha sido capaz de definir un norte seguro para la acción. Por esto, sus actuaciones buscan esencialmente impactos mediáticos, apelando más a la audacia que a la efectividad,
La circunstancia de un desempleo que galopó desde el 13,4% al inicio del gobierno del dr. Londoño en 2008, hasta el 23,1% en septiembre de 2009, es un obstáculo para su tarea gubernamental, pues no sólo desnudó su falta de previsión frente a los problemas que acechan a la ciudad, sino también su incapacidad para encontrar los instrumentos que permitan superar este fenómeno socioeconómico.
A todo esto se agrega que la Alcaldía está llena de compartimientos. En ella hay varios reinados políticos que hacen imposible la coordinación intersectorial e interinstitucional, impidiendo alcanzar consensos sobre las soluciones que se necesitan. En consideración de funcionarios, los intereses del Alcalde no siempre son interpretados y ejecutados por los Secretarios y Gerentes, quienes se mueven más en la dinámica de lo que piensan y persiguen los concejales y parlamentarios, que son los dueños de sus puestos burocráticos. En estas condiciones, el Alcalde tiene muy pocas posibilidades de ejercer liderazgo, lo cual se evidencia en el resultado de su gestión.
Para el tercer año, lo ideal sería que el dr. Londoño pudiera liberarse de las ataduras políticas y liderar un plan de inversiones sociales y de obras públicas, que le permitan presentar un balance, no sólo de resultados cuantitativos basado en la ejecución presupuestal, sino de impactos sobre el bienestar y el desarrollo humano.
Este es un blog para el debate de temas de interés general, especialmente aquellos relacionados con el medio ambiente y la política social.
sábado, 19 de diciembre de 2009
martes, 1 de diciembre de 2009
EL EMPLEO EN PEREIRA NO REACCIONA
Como es apenas obvio, el paulatino deterioro de la economía pereirana ha tenido dramáticos efectos sobre el empleo en la ciudad. Son varias las causas. El comercio con Ecuador y Venezuela está en niveles críticos, con graves perjuicios para la industria manufacturera local. Las ventas al detal presentan un gran descenso debido a la crisis económica, pero también porque los compradores de los municipios vecinos ya no vienen hasta la ciudad buscando el gancho de las grandes superficies que ya encuentran en Armenia y Manizales. Las inversiones públicas del gobierno central se han concentrado en Caldas y Quindío, en tanto que Risaralda apenas sí aparece en algunas partidas del presupuesto nacional. Las remesas provenientes de España y Estados Unidos, ingreso importante para las familias de cientos de migrantes, se han reducido por la fuerte depresión financiera y el paro laboral en esos países.
Estos acontecimientos explican en gran medida por qué Pereira, con un desempleo del 21,9%, está en peores condiciones que Quibdó (19,5%), Armenia (18,2%), Pasto (17,5%) y Popayán (17%). Pese a ello, la dirigencia de la ciudad no ha sido capaz de enfrentar el fenómeno de la desocupación con verdaderas acciones de choque. El Alcalde, los voceros gremiales y los líderes políticos se han quedado en la queja lastimera, a la espera de una respuesta compasiva del gobierno nacional que todavía no llega.
Un reciente sondeo de opinión del periódico La Tarde, realizado entre 425 personas, mostró que el 70% de ellas consideran que en Pereira no se están tomando las medidas necesarias para frenar el desempleo. Y tienen toda la razón. En las últimas dos semanas tuve la ocasión de estar en Bucaramanga e Ibagué y hablar con sus dirigentes locales. En ambas ciudades se percibe un ambiente de optimismo por la recuperación de sus economías, pero muy especialmente por estar alejados de la indignidad que representa liderar las tasas de desempleo en el país. Es claro que las dos capitales tienen unos alcaldes que se la han jugado a fondo con la inversión en obras de infraestructura. Además, dichos mandatarios están apostándole a proyectos productivos, nuevas inversiones de capital privado, oferta de créditos blandos de largo plazo y constantes ruedas de negocios con compradores nacionales e internacionales.
Es evidente que las fórmulas de solución están ahí. Lo que se requiere es voluntad política para hacer la tarea, decisión administrativa para liderarla y funcionarios calificados para ejecutarla. Pero también se necesita de un sector privado que no se esconda detrás de los escritorios y ponga la cara, no con declaraciones sino con acciones.
Estos acontecimientos explican en gran medida por qué Pereira, con un desempleo del 21,9%, está en peores condiciones que Quibdó (19,5%), Armenia (18,2%), Pasto (17,5%) y Popayán (17%). Pese a ello, la dirigencia de la ciudad no ha sido capaz de enfrentar el fenómeno de la desocupación con verdaderas acciones de choque. El Alcalde, los voceros gremiales y los líderes políticos se han quedado en la queja lastimera, a la espera de una respuesta compasiva del gobierno nacional que todavía no llega.
Un reciente sondeo de opinión del periódico La Tarde, realizado entre 425 personas, mostró que el 70% de ellas consideran que en Pereira no se están tomando las medidas necesarias para frenar el desempleo. Y tienen toda la razón. En las últimas dos semanas tuve la ocasión de estar en Bucaramanga e Ibagué y hablar con sus dirigentes locales. En ambas ciudades se percibe un ambiente de optimismo por la recuperación de sus economías, pero muy especialmente por estar alejados de la indignidad que representa liderar las tasas de desempleo en el país. Es claro que las dos capitales tienen unos alcaldes que se la han jugado a fondo con la inversión en obras de infraestructura. Además, dichos mandatarios están apostándole a proyectos productivos, nuevas inversiones de capital privado, oferta de créditos blandos de largo plazo y constantes ruedas de negocios con compradores nacionales e internacionales.
Es evidente que las fórmulas de solución están ahí. Lo que se requiere es voluntad política para hacer la tarea, decisión administrativa para liderarla y funcionarios calificados para ejecutarla. Pero también se necesita de un sector privado que no se esconda detrás de los escritorios y ponga la cara, no con declaraciones sino con acciones.
sábado, 21 de noviembre de 2009
EL BIOPARQUE DE PEREIRA CON DIFICULTADES DE FINANCIAMIENTO
El gerente de La Promotora y a la vez gerente del proyecto Bioparque de Pereira, anunció hace tiempo que en este mes de noviembre abriría la licitación para la construcción de la primera fase del Parque Temático de Flora y Fauna y que la inauguración de las obras se realizará en el último trimestre de 2011. Sin embargo, existe un pequeño problema: no hay plata suficiente para financiarlo.
La primera fase se relaciona con la construcción de los accesos a los parqueaderos y la representación de la Sabana Africana y de la región de Los Andes. Su costo oscila, según declaraciones oficiales publicadas por el periódico El Tiempo, entre $120.000 millones y $240.000 millones. Como se nota, “este es un cálculo muy preciso, de una finura técnica que sólo da margen para una pequeña equivocación de 60 millones de dólares” Así me lo dijo con elocuente sarcasmo una fuente que consulté sobre este particular. Pero más allá del chiste y de la ligereza con que se manejan las cifras por parte de algunos funcionarios públicos, lo único cierto es que la entidad sólo dispone de $43.000 millones (incluidos los animales del Zoológico Matecaña) para enfrentar esta obra. O sea, que en el mejor de los casos, hacen faltan aproximadamente $80.000 millones y en la peor de las circunstancias se requerirán $200.000 millones.
Pero el desequilibrio financiero no es el único problema. Aun no están listos los diseños arquitectónicos, urbanísticos y paisajísticos, a pesar de que el Gerente dijo, a través de boletín de prensa de la Alcaldía, que estarían concluidos desde julio pasado. También hacen faltan los permisos ambientales, que no han surtido los trámites ante la entidad competente.
¿Sin todos estos elementos se puede licitar la construcción de este parque temático? En Colombia todo es posible. Y lo más seguro es que la ciudad termine con un peladero en el sector de Cerritos, donde aparecerá una valla que anuncie “Aquí se construye el Bioparque” y abajo el logotipo de “Región de Oportunidades”.
Este proyecto del Bioparque es un cuento simpatiquísimo. Durante seis años se habló de él como si fuera una realidad palpable, y lo cierto es que no había ni una página escrita sobre esta iniciativa, pero sí un lote de terreno, con el que el gobierno local y los promotores trataban de impresionar. Se anunciaban cifras multimillonarias procedentes de inversionistas de todas partes del mundo, y lo único que ingresaron fueron unos pesos que envío el gobierno nacional para hacer estudios de preinversión, que casi no son capaces de terminar.
Sin ningún documento serio en las manos, el Gerente de La Promotora trató de seguir en el juego de aparentar y durante un Consejo Comunitario realizado en Pereira quiso convencer al Presidente de las bondades del Parque de Fauna y Flora. Uribe, que es un funcionario pragmático, no se dejo meter los dedos en la boca y le hizo las preguntas que este Gerente no hubiera querido escuchar y las cuales no fue capaz de responder. Lo inquirió por el Plan Maestro, los diseños arquitectónicos y el modelo financiero. Las respuestas fueron puros balbuceos. Al final, el Presidente lo mandó a que buscara empresarios que concesionaran espacios dentro de este sitio turístico, a cambio de financiar la construcción respectiva. Al día de hoy no hay negocios cerrados.
Desde diciembre de 2008, el Gerente anunció la búsqueda de un socio estratégico para el Parque Temático de Flora y Fauna. Aun no lo ha encontrado.
Y cuando estaba terminando de escribir esta nota, me llegó una información de fuente de altísimo crédito, en la que me decía: “Lo que van a sacar a licitación no es la construcción del Bioparque, sino la concesión” Entonces hice una última llamada, y mi interlocutor, uno de los expertos nacionales más importantes en materia de parques recreacionales y temáticos, me aseguró que la propuesta de este Bioparque no era atractiva y que la tasa de retorno de la inversión era tan baja, que no se recuperaría el capital.
La primera fase se relaciona con la construcción de los accesos a los parqueaderos y la representación de la Sabana Africana y de la región de Los Andes. Su costo oscila, según declaraciones oficiales publicadas por el periódico El Tiempo, entre $120.000 millones y $240.000 millones. Como se nota, “este es un cálculo muy preciso, de una finura técnica que sólo da margen para una pequeña equivocación de 60 millones de dólares” Así me lo dijo con elocuente sarcasmo una fuente que consulté sobre este particular. Pero más allá del chiste y de la ligereza con que se manejan las cifras por parte de algunos funcionarios públicos, lo único cierto es que la entidad sólo dispone de $43.000 millones (incluidos los animales del Zoológico Matecaña) para enfrentar esta obra. O sea, que en el mejor de los casos, hacen faltan aproximadamente $80.000 millones y en la peor de las circunstancias se requerirán $200.000 millones.
Pero el desequilibrio financiero no es el único problema. Aun no están listos los diseños arquitectónicos, urbanísticos y paisajísticos, a pesar de que el Gerente dijo, a través de boletín de prensa de la Alcaldía, que estarían concluidos desde julio pasado. También hacen faltan los permisos ambientales, que no han surtido los trámites ante la entidad competente.
¿Sin todos estos elementos se puede licitar la construcción de este parque temático? En Colombia todo es posible. Y lo más seguro es que la ciudad termine con un peladero en el sector de Cerritos, donde aparecerá una valla que anuncie “Aquí se construye el Bioparque” y abajo el logotipo de “Región de Oportunidades”.
Este proyecto del Bioparque es un cuento simpatiquísimo. Durante seis años se habló de él como si fuera una realidad palpable, y lo cierto es que no había ni una página escrita sobre esta iniciativa, pero sí un lote de terreno, con el que el gobierno local y los promotores trataban de impresionar. Se anunciaban cifras multimillonarias procedentes de inversionistas de todas partes del mundo, y lo único que ingresaron fueron unos pesos que envío el gobierno nacional para hacer estudios de preinversión, que casi no son capaces de terminar.
Sin ningún documento serio en las manos, el Gerente de La Promotora trató de seguir en el juego de aparentar y durante un Consejo Comunitario realizado en Pereira quiso convencer al Presidente de las bondades del Parque de Fauna y Flora. Uribe, que es un funcionario pragmático, no se dejo meter los dedos en la boca y le hizo las preguntas que este Gerente no hubiera querido escuchar y las cuales no fue capaz de responder. Lo inquirió por el Plan Maestro, los diseños arquitectónicos y el modelo financiero. Las respuestas fueron puros balbuceos. Al final, el Presidente lo mandó a que buscara empresarios que concesionaran espacios dentro de este sitio turístico, a cambio de financiar la construcción respectiva. Al día de hoy no hay negocios cerrados.
Desde diciembre de 2008, el Gerente anunció la búsqueda de un socio estratégico para el Parque Temático de Flora y Fauna. Aun no lo ha encontrado.
Y cuando estaba terminando de escribir esta nota, me llegó una información de fuente de altísimo crédito, en la que me decía: “Lo que van a sacar a licitación no es la construcción del Bioparque, sino la concesión” Entonces hice una última llamada, y mi interlocutor, uno de los expertos nacionales más importantes en materia de parques recreacionales y temáticos, me aseguró que la propuesta de este Bioparque no era atractiva y que la tasa de retorno de la inversión era tan baja, que no se recuperaría el capital.
sábado, 31 de octubre de 2009
CON DISCULPAS NO SE SOLUCIONA EL DESEMPLEO
Hace seis meses escribí un artículo donde advertía que era muy probable que el desempleo de Pereira llegara al 24% al finalizar el año 2009, si subsistía el desinterés del gobierno local y de los empresarios por adoptar medidas de choque para garantizar la apertura de nuevos frente de trabajo para la gente. Y como nadie hizo nada a tiempo y la dirigencia pereirana se quedó esperando a que el presidente Uribe solucionara todos los problemas de la ciudad, entonces el paro laboral siguió su camino ascendente, hasta ubicarse al cierre del mes de septiembre en un catastrófico 23.1%, luego de venir del 21.3% de agosto.
Como siempre, hay una disculpa oficial. La que está aduciendo el alcalde de Pereira, Israel Londoño, es que el desempleo se debe a que este municipio es un epicentro de desarrollo comercial al cual llega mucha gente de las localidades vecinas. Una explicación simplista y poco convincente, porque las tres ciudades que hoy exhiben la menor desocupación en Colombia también son receptoras de población.
Por ejemplo, Bucaramanga tiene una desocupación del 9.1% y recibe no sólo desplazados por la violencia, sino que es un sitio muy atractivo para los habitantes de las pequeñas poblaciones de Santander que esperan recomponer sus vidas allí. A sus lares también llegan muchísimas familias venezolanas que huyen del régimen chavista. Además, le ha tocado sentir en carne propia la drástica caída de las exportaciones a Venezuela, que han afectado especialmente a la ganadería, la avicultura y la industria del cuero. Pero el gobierno local ha actuado categóricamente.
Y qué tal el caso de Villavicencio, que aparece con un desempleo del 9.9%. Esta ciudad es la puerta de ingreso y salida del Llano y el sitio preferido por los habitantes de la Orinoquia para vivir. El sector privado ha jugado un papel fundamental en los últimos cinco años para controlar el desempleo.
Y para acabar de refutar al alcalde Londoño, Barranquilla, que es más importante que Pereira en términos de movimiento comercial y desarrollo industrial, crece constantemente en población, dado que la mayoría de los habitantes del Caribe quieren asentarse en “La Puerta de Oro”, la misma que hoy tiene un desempleo del 11.1%, gracias a la inversión pública que realiza desde hace un año y medio la Alcaldía.
Un agregado. Qué horror la decisión de los concejales de Pereira de declarar al arbitro Oscar Julián Ruiz como persona no grata. Esta actuación le hizo un grave daño a la imagen de la ciudad. Si el Deportivo Pereira va a descender de categoría es por su propia incapacidad deportiva y no por el informe de un árbitro sobre los hechos ocurridos en Pasto. El Concejo, así se haya echado para atrás en su declaración, originó un ruido innecesario, que nos avergüenza a los pereiranos.
Como siempre, hay una disculpa oficial. La que está aduciendo el alcalde de Pereira, Israel Londoño, es que el desempleo se debe a que este municipio es un epicentro de desarrollo comercial al cual llega mucha gente de las localidades vecinas. Una explicación simplista y poco convincente, porque las tres ciudades que hoy exhiben la menor desocupación en Colombia también son receptoras de población.
Por ejemplo, Bucaramanga tiene una desocupación del 9.1% y recibe no sólo desplazados por la violencia, sino que es un sitio muy atractivo para los habitantes de las pequeñas poblaciones de Santander que esperan recomponer sus vidas allí. A sus lares también llegan muchísimas familias venezolanas que huyen del régimen chavista. Además, le ha tocado sentir en carne propia la drástica caída de las exportaciones a Venezuela, que han afectado especialmente a la ganadería, la avicultura y la industria del cuero. Pero el gobierno local ha actuado categóricamente.
Y qué tal el caso de Villavicencio, que aparece con un desempleo del 9.9%. Esta ciudad es la puerta de ingreso y salida del Llano y el sitio preferido por los habitantes de la Orinoquia para vivir. El sector privado ha jugado un papel fundamental en los últimos cinco años para controlar el desempleo.
Y para acabar de refutar al alcalde Londoño, Barranquilla, que es más importante que Pereira en términos de movimiento comercial y desarrollo industrial, crece constantemente en población, dado que la mayoría de los habitantes del Caribe quieren asentarse en “La Puerta de Oro”, la misma que hoy tiene un desempleo del 11.1%, gracias a la inversión pública que realiza desde hace un año y medio la Alcaldía.
Un agregado. Qué horror la decisión de los concejales de Pereira de declarar al arbitro Oscar Julián Ruiz como persona no grata. Esta actuación le hizo un grave daño a la imagen de la ciudad. Si el Deportivo Pereira va a descender de categoría es por su propia incapacidad deportiva y no por el informe de un árbitro sobre los hechos ocurridos en Pasto. El Concejo, así se haya echado para atrás en su declaración, originó un ruido innecesario, que nos avergüenza a los pereiranos.
domingo, 25 de octubre de 2009
LOS PEREIRANOS ESTÁN FELICES POR NADA
¿Qué efecto sobre el desempleo actual de Pereira tendrá el giro de $10.000 millones para la construcción de la avenida San Mateo a mediados del próximo año? ¿Cómo impactará al empleo local una partida de $15.000 millones, que se desembolsará en 2010, para la construcción del intercambiador de Megabús en el municipio de Dosquebradas?
La respuesta a estos interrogantes es una e incontrovertible: estas inversiones no tendrán un efecto real para revertir la actual situación de desempleo. Como tampoco la tendrán las obras del anillo longitudinal y la remodelación del Estadio, que se ejecutarán en 2010.
Se ha querido vender la idea de que el Bioparque de Flora y Fauna y los proyectos habitacionales de El Remanso y Gonzalo Vallejo, son un respiro para el desempleo pereirano, pero estas iniciativas, si se cumple con el re-re-re-anuncio del giro de los recursos nacionales, apenas sí se estarán ejecutando a finales de 2010.
Tampoco es creíble que la creación de dos nuevas zonas francas para Pereira, si es que las aprueba el Ministerio de Comercio, sean parte de las acciones anticíclicas para enfrentar la crisis de desempleo que se vive hoy, dado que ellas requieren inversiones por US$42 millones y, yéndoles bien, se ejecutarán en los próximos cinco años.
La reciente visita del presidente Uribe a Pereira dejó a todos los asistentes bastante emocionados y sembró la sensación pública de que con la reiteración de sus compromisos, está resuelta la crisis de empleo.
Evidentemente se le agradece al gobierno central el interés por discutir los problemas locales de Pereira y ayudar a buscar soluciones. Se le abona al alcalde Israel Londoño promover todas estas reuniones y verlo tan eufórico con las expectativas que despiertan los anuncios oficiales.
Sin embargo, quedan en el ambiente dos hechos que merecen un análisis responsable por parte de los ciudadanos. El primero, que se llegó a esta crisis de empleo en Pereira por la irresponsabilidad del Alcalde y de los gremios para enfrentar con anticipación una situación que se veía venir. El segundo, como lo sugiere el editorial del periódico La Tarde, los pereiranos, siempre tan inhiestos y con un espíritu de lucha inquebrantable, han asumido una actitud mendicante ante el gobierno central producto de una administración pública local bastante laxa y con muy poco liderazgo.
Un agregado. Señor Alcalde de Pereira, dice un comunicado oficial de su despacho, que usted le pidió a su homólogo de Nueva York la creación de una agencia de cooperación para dinamizar la economía y el empleo local. Por si no lo sabe, el gobierno americano cuenta ya con esa Agencia y se llama USAID, que funciona en la Carrera 45 No. 24b – 27, en la misma sede de la Embajada de los Estados Unidos en Bogotá.
La respuesta a estos interrogantes es una e incontrovertible: estas inversiones no tendrán un efecto real para revertir la actual situación de desempleo. Como tampoco la tendrán las obras del anillo longitudinal y la remodelación del Estadio, que se ejecutarán en 2010.
Se ha querido vender la idea de que el Bioparque de Flora y Fauna y los proyectos habitacionales de El Remanso y Gonzalo Vallejo, son un respiro para el desempleo pereirano, pero estas iniciativas, si se cumple con el re-re-re-anuncio del giro de los recursos nacionales, apenas sí se estarán ejecutando a finales de 2010.
Tampoco es creíble que la creación de dos nuevas zonas francas para Pereira, si es que las aprueba el Ministerio de Comercio, sean parte de las acciones anticíclicas para enfrentar la crisis de desempleo que se vive hoy, dado que ellas requieren inversiones por US$42 millones y, yéndoles bien, se ejecutarán en los próximos cinco años.
La reciente visita del presidente Uribe a Pereira dejó a todos los asistentes bastante emocionados y sembró la sensación pública de que con la reiteración de sus compromisos, está resuelta la crisis de empleo.
Evidentemente se le agradece al gobierno central el interés por discutir los problemas locales de Pereira y ayudar a buscar soluciones. Se le abona al alcalde Israel Londoño promover todas estas reuniones y verlo tan eufórico con las expectativas que despiertan los anuncios oficiales.
Sin embargo, quedan en el ambiente dos hechos que merecen un análisis responsable por parte de los ciudadanos. El primero, que se llegó a esta crisis de empleo en Pereira por la irresponsabilidad del Alcalde y de los gremios para enfrentar con anticipación una situación que se veía venir. El segundo, como lo sugiere el editorial del periódico La Tarde, los pereiranos, siempre tan inhiestos y con un espíritu de lucha inquebrantable, han asumido una actitud mendicante ante el gobierno central producto de una administración pública local bastante laxa y con muy poco liderazgo.
Un agregado. Señor Alcalde de Pereira, dice un comunicado oficial de su despacho, que usted le pidió a su homólogo de Nueva York la creación de una agencia de cooperación para dinamizar la economía y el empleo local. Por si no lo sabe, el gobierno americano cuenta ya con esa Agencia y se llama USAID, que funciona en la Carrera 45 No. 24b – 27, en la misma sede de la Embajada de los Estados Unidos en Bogotá.
martes, 20 de octubre de 2009
EL CHISTE DEL AÑO: “COLOMBIA TENDRÁ CRECIMIENTO ECONÓMICO”
El gobierno quiere hacernos creer a los colombianos que la crisis financiera mundial apenas sí nos rozó. Y en una descarga de optimismo, a pesar todas las evidencias entregadas por el Dane, los gremios económicos y los centros de investigación, vende la idea de que tendremos un crecimiento positivo de la economía al finalizar el año.
Sin embargo, la gente en la calle no adhiere a las suposiciones ni a las predicciones de las voces gubernamentales, las mismas que insistieron que estábamos blindados económicamente, mientras todos los ventarrones de la crisis nos cegaban.
Los ciudadanos tienen la convicción de que la crisis está más vigente que nunca y por ello actúan discretamente frente al consumo. Las personas ya no compran en la dimensión ni con la misma intensidad de antes. Ahora cuidan cada peso y se está imponiendo la previsibilidad.
A lo mejor el Ministro de Hacienda, por andar metido entre tanto tecnócrata internacional y almorzando con tanto banquero nacional, a los único que les ha ido bien en medio de la crisis, no pueda palpar lo que está sucediendo en la microeconomía.
Algunos ejemplos de la cotidianidad nos permiten ver la realidad de la economía colombiana, sin tener que ser expertos para develar la dimensión de las desastrosas cifras de la industria en los primeros nueve meses de este año, la caída del sector agrícola (a pesar del programa IAS), el descenso de sectores vinculados con la construcción, los amargos momentos del comercio minorista, la desazón de los autopartistas, la preocupación del sector automotriz, el desespero de los exportadores y la desesperanza de los avicultores.
Los ejemplos cotidianos tienen que ver con que cada vez más empleados de nivel medio y medio alto llevan fiambrera al trabajo; más personas están dejando el carro en casa y buscan opciones en el transporte público; la compra de ropa nueva es cada vez más espaciada y se prefieren las marcas de diseñadores populares; las salidas a los almuerzos familiares de fin de semana se han cambiado por el ajiaco, los frijoles o el asado casero; la ida a cine le está ganando de mano a la rumba aguardientera; el uso de celulares callejeros a $150 el minuto reemplaza la recarga del prepago; los periódicos y las revistas ya no se compran sino que se leen en Internet; los créditos hipotecarios son sinónimo de un “tumbis” bancario; el uso de tarjeta de crédito es una práctica que ha ido a menos; la poca actividad turística está dejando vacías las playas y los parques temáticos; se está apelando más al uso del transporte terrestre que al aéreo; el servicio doméstico de limpieza ya sólo se utiliza dos veces a la semana. En fin, la gente está tratando de ahorrar hasta el último peso, bien porque quiere guardar para cuando se agrave mucho más la situación económica (las encuestas dicen que ha empeorado la percepción de confianza sobre el futuro) o porque los ingresos ya no alcanzan.
Estamos en tiempo de cinturón apretado y dejando los gusticos para después. Si este comportamiento de los consumidores persiste, será muy difícil que la economía se pueda recuperar por la vía de la demanda.
Sin embargo, la gente en la calle no adhiere a las suposiciones ni a las predicciones de las voces gubernamentales, las mismas que insistieron que estábamos blindados económicamente, mientras todos los ventarrones de la crisis nos cegaban.
Los ciudadanos tienen la convicción de que la crisis está más vigente que nunca y por ello actúan discretamente frente al consumo. Las personas ya no compran en la dimensión ni con la misma intensidad de antes. Ahora cuidan cada peso y se está imponiendo la previsibilidad.
A lo mejor el Ministro de Hacienda, por andar metido entre tanto tecnócrata internacional y almorzando con tanto banquero nacional, a los único que les ha ido bien en medio de la crisis, no pueda palpar lo que está sucediendo en la microeconomía.
Algunos ejemplos de la cotidianidad nos permiten ver la realidad de la economía colombiana, sin tener que ser expertos para develar la dimensión de las desastrosas cifras de la industria en los primeros nueve meses de este año, la caída del sector agrícola (a pesar del programa IAS), el descenso de sectores vinculados con la construcción, los amargos momentos del comercio minorista, la desazón de los autopartistas, la preocupación del sector automotriz, el desespero de los exportadores y la desesperanza de los avicultores.
Los ejemplos cotidianos tienen que ver con que cada vez más empleados de nivel medio y medio alto llevan fiambrera al trabajo; más personas están dejando el carro en casa y buscan opciones en el transporte público; la compra de ropa nueva es cada vez más espaciada y se prefieren las marcas de diseñadores populares; las salidas a los almuerzos familiares de fin de semana se han cambiado por el ajiaco, los frijoles o el asado casero; la ida a cine le está ganando de mano a la rumba aguardientera; el uso de celulares callejeros a $150 el minuto reemplaza la recarga del prepago; los periódicos y las revistas ya no se compran sino que se leen en Internet; los créditos hipotecarios son sinónimo de un “tumbis” bancario; el uso de tarjeta de crédito es una práctica que ha ido a menos; la poca actividad turística está dejando vacías las playas y los parques temáticos; se está apelando más al uso del transporte terrestre que al aéreo; el servicio doméstico de limpieza ya sólo se utiliza dos veces a la semana. En fin, la gente está tratando de ahorrar hasta el último peso, bien porque quiere guardar para cuando se agrave mucho más la situación económica (las encuestas dicen que ha empeorado la percepción de confianza sobre el futuro) o porque los ingresos ya no alcanzan.
Estamos en tiempo de cinturón apretado y dejando los gusticos para después. Si este comportamiento de los consumidores persiste, será muy difícil que la economía se pueda recuperar por la vía de la demanda.
lunes, 12 de octubre de 2009
La renovación urbana de Pereira es una decisión inaplazable
Bogotá está anunciando una inversión de $1.1 billón en los próximos cinco años para renovar su zona central, que consta de 1.200 manzanas y donde se concentra gran parte de la actividad financiera, la institucionalidad pública, los hoteles, los edificios de grandes empresas, el comercio tradicional, las iglesias y los espacios de educación universitarios. Por allí desfilan diariamente un millón y medio de personas.
Hoy este centro es caótico. No es agradable. No es funcional. Es bastante inseguro. Existen amplias zonas deprimidas, con calles destruidas y con edificaciones que amenazan ruina. El gobierno distrital cree que es posible una modificación radical de estas condiciones y para ello lo intervendrá de manera paulatina.
Pensar en una acción similar para Pereira no es descabellado. Ya se han dado los primeros pasos. Hace cerca de una década se semipeatonalizó el centro de la ciudad, pero no se pudo concretar el propósito de convertir un tramo de las carreras séptima y octava en zonas comerciales abiertas al mejor estilo de las ciudades europeas, debido a las presiones de líderes gremiales, que con una actitud miope y provinciana consideraron que sería perjudicial evitar el transito automotor por los alrededores de los parques de Bolívar, El Lago y La Libertad.
Esta visión torpe y cortoplacista del desarrollo urbano, promovida especialmente por voceros de Fenalco, es la responsable de que el actual centro de Pereira sea un bazar de mala muerte, que los comerciantes tradicionales estén arruinados, que la inseguridad sea una constante diaria y que la gente ya no quiera visitar este sector, que de acuerdo con los reportes de los medios de comunicación, quedó en poder de la mendicidad, la delincuencia y la prostitución.
El centro de Pereira consta de 164 manzanas y allí habitan cerca de 20.000 personas. Es una de las pocas áreas céntricas del país donde aun vive la gente, lo que se convierte en un potencial para enfrentar un proceso de renovación urbana que debe servir para dotar a la ciudad de bulevares, aprovechando manzanas enteras que no se pueden construir por los riesgos que se generan durante la ocurrencia de terremotos, y que hoy son botaderos de basura y refugio de delincuentes. Intervenir los espacios urbanos más deprimidos para construir allí complejos habitacionales, nuevos edificios gubernamentales y más centros comerciales que complementen los esfuerzos realizados en torno a Ciudad Victoria, es una posibilidad totalmente cierta siempre y cuando exista voluntad política.
Los pereiranos no se pueden dar el lujo de clausurar la posibilidad de tener un centro moderno que privilegie al peatón, lleno de áreas verdes, fuentes de agua, ciclovias, juegos infantiles, zonas recreacionales, servicios gubernamentales, unidades habitacionales mejoradas y calles y andenes amplios.
Los dirigentes locales deben entender que es necesario seguir mejorando las condiciones de la ciudad para mantener la preeminencia en la competitividad regional, especialmente ahora, cuando en Armenia y Manizales las grandes marcas comerciales están construyendo sus superficies; los inversionistas están en la tarea de levantar hoteles, centros de exposiciones y nuevas atracciones turísticas; y el gobierno nacional empieza a girar los dineros necesarios para construir y actualizar aeropuertos y ampliar la infraestructura vial, además de impulsar la actividad logística.
Pereira no puede entrar en una fase de adormilamiento generalizado ni contagiarse del mal gobierno local, pues ello conduciría a un inminente retroceso en su desarrollo, situación que sería aprovechada por las ciudades vecinas, que han acelerado su crecimiento, han atraído inversiones privadas y son consentidas por el gasto público del gobierno nacional.
Hoy este centro es caótico. No es agradable. No es funcional. Es bastante inseguro. Existen amplias zonas deprimidas, con calles destruidas y con edificaciones que amenazan ruina. El gobierno distrital cree que es posible una modificación radical de estas condiciones y para ello lo intervendrá de manera paulatina.
Pensar en una acción similar para Pereira no es descabellado. Ya se han dado los primeros pasos. Hace cerca de una década se semipeatonalizó el centro de la ciudad, pero no se pudo concretar el propósito de convertir un tramo de las carreras séptima y octava en zonas comerciales abiertas al mejor estilo de las ciudades europeas, debido a las presiones de líderes gremiales, que con una actitud miope y provinciana consideraron que sería perjudicial evitar el transito automotor por los alrededores de los parques de Bolívar, El Lago y La Libertad.
Esta visión torpe y cortoplacista del desarrollo urbano, promovida especialmente por voceros de Fenalco, es la responsable de que el actual centro de Pereira sea un bazar de mala muerte, que los comerciantes tradicionales estén arruinados, que la inseguridad sea una constante diaria y que la gente ya no quiera visitar este sector, que de acuerdo con los reportes de los medios de comunicación, quedó en poder de la mendicidad, la delincuencia y la prostitución.
El centro de Pereira consta de 164 manzanas y allí habitan cerca de 20.000 personas. Es una de las pocas áreas céntricas del país donde aun vive la gente, lo que se convierte en un potencial para enfrentar un proceso de renovación urbana que debe servir para dotar a la ciudad de bulevares, aprovechando manzanas enteras que no se pueden construir por los riesgos que se generan durante la ocurrencia de terremotos, y que hoy son botaderos de basura y refugio de delincuentes. Intervenir los espacios urbanos más deprimidos para construir allí complejos habitacionales, nuevos edificios gubernamentales y más centros comerciales que complementen los esfuerzos realizados en torno a Ciudad Victoria, es una posibilidad totalmente cierta siempre y cuando exista voluntad política.
Los pereiranos no se pueden dar el lujo de clausurar la posibilidad de tener un centro moderno que privilegie al peatón, lleno de áreas verdes, fuentes de agua, ciclovias, juegos infantiles, zonas recreacionales, servicios gubernamentales, unidades habitacionales mejoradas y calles y andenes amplios.
Los dirigentes locales deben entender que es necesario seguir mejorando las condiciones de la ciudad para mantener la preeminencia en la competitividad regional, especialmente ahora, cuando en Armenia y Manizales las grandes marcas comerciales están construyendo sus superficies; los inversionistas están en la tarea de levantar hoteles, centros de exposiciones y nuevas atracciones turísticas; y el gobierno nacional empieza a girar los dineros necesarios para construir y actualizar aeropuertos y ampliar la infraestructura vial, además de impulsar la actividad logística.
Pereira no puede entrar en una fase de adormilamiento generalizado ni contagiarse del mal gobierno local, pues ello conduciría a un inminente retroceso en su desarrollo, situación que sería aprovechada por las ciudades vecinas, que han acelerado su crecimiento, han atraído inversiones privadas y son consentidas por el gasto público del gobierno nacional.
miércoles, 7 de octubre de 2009
PIEDAD ES LA MUJER MÁS IMPORTANTE DE COLOMBIA
Negra, vendepatrias, traicionera, anticolombiana, comunista, guerrillera, estúpida… Estos son apenas algunos calificativos publicables que le dicen diariamente a Piedad Córdoba, aquellas señoras y señores cuya importancia relativa para el país es ninguna, pero que afilan su lengua apenas aparece públicamente la Senadora.
Piedad Córdoba es una indeseable para la mayoría de los colombianos. A ella, en un país terriblemente segregacionista, no le perdonan su color de piel. Ser negra o negro en Colombia es una condena anticipada a la discriminación. Casi ninguna esfera importante de la vida social y económica acepta a los negros. El general More y la ministra de cultura Paula Marcela Moreno, son las excepciones, no por el querer de las poderosas mafias políticas, sino por un mandato expreso de la influyente Black Caucus, a la cual pertenecen los congresistas negros de los Estados Unidos y de la que hizo parte el presidente Obama.
A la senadora Córdoba nunca la van a querer en un país donde a la gente le gusta hablar en términos figurativos, donde reina el chisme y la conseja, donde las verdades son a medias y donde el anónimo tiene un papel central en los acontecimientos rutinarios. Este es un escenario poco propicio para una mujer que habla claro y dice lo que piensa.Cómo va a ser posible que a Piedad, la que habla duro y de frente, la pueda acoger una nación tremendamente machista, donde la mujer no tiene espacios para manifestarse; es objeto permanente de agresión física, moral y sexual; y está excluida de las grandes decisiones políticas y económicas.
A ella la llaman traicionera y vendepatria porque no hace parte de las mayorías, ni se pone las rodilleras institucionales, ni se deja convencer de los discursos mesiánicos, ni hace parte de las multitudes esquizofrénicas.Los calificativos de guerrillera y comunista se los endilgan porque su posición política de la más pura entraña liberal, se contrapone a las expresiones gubernamentales.
La gente al perder el norte de la esencia filosófica de los partidos políticos, es incapaz de entender un discurso que defienda las libertades, que propenda por el libre examen y que procure salidas negociadas antes que una guerra fratricida.Sin ninguna duda, Piedad Córdoba es la mujer más importante de la política en Colombia, para no decir que es la colombiana más vistosa y destacada en el escenario internacional.
Ella, por su gran arrojo, ha podido más en el tema del secuestro, que la retórica gubernamental. Ella ha concentrado mucha más atención de los grandes poderes mundiales que la deplorable política diplomática del gobierno. Por sus propios méritos, en contra de la voluntad de los jefes de su Partido, sin medir riesgos, llegando incluso a los excesos, le ha permitido a decenas de familiares de secuestrados mantener prendida la llama de la esperanza de poder volver a ver a sus seres queridos con vida y en libertad.
Mientras Piedad cumple con la loable misión de buscar la libertad de los secuestrados por las FARC, en los cafés, en las oficinas, en los taxis, en las universidades, en los salones de belleza, en los campos de golf de Colombia… hay señores y señoras, sin ninguna importancia relativa para el país, hablando de esa negra, guerrillera, vendepatrias, traicionera y estúpida. Entretanto, el Instituto de Investigaciones de Paz de Oslo confirma que la senadora Piedad Córdoba está en la lista de elegibles para el Premio Nobel de la Paz en 2009.
Piedad Córdoba es una indeseable para la mayoría de los colombianos. A ella, en un país terriblemente segregacionista, no le perdonan su color de piel. Ser negra o negro en Colombia es una condena anticipada a la discriminación. Casi ninguna esfera importante de la vida social y económica acepta a los negros. El general More y la ministra de cultura Paula Marcela Moreno, son las excepciones, no por el querer de las poderosas mafias políticas, sino por un mandato expreso de la influyente Black Caucus, a la cual pertenecen los congresistas negros de los Estados Unidos y de la que hizo parte el presidente Obama.
A la senadora Córdoba nunca la van a querer en un país donde a la gente le gusta hablar en términos figurativos, donde reina el chisme y la conseja, donde las verdades son a medias y donde el anónimo tiene un papel central en los acontecimientos rutinarios. Este es un escenario poco propicio para una mujer que habla claro y dice lo que piensa.Cómo va a ser posible que a Piedad, la que habla duro y de frente, la pueda acoger una nación tremendamente machista, donde la mujer no tiene espacios para manifestarse; es objeto permanente de agresión física, moral y sexual; y está excluida de las grandes decisiones políticas y económicas.
A ella la llaman traicionera y vendepatria porque no hace parte de las mayorías, ni se pone las rodilleras institucionales, ni se deja convencer de los discursos mesiánicos, ni hace parte de las multitudes esquizofrénicas.Los calificativos de guerrillera y comunista se los endilgan porque su posición política de la más pura entraña liberal, se contrapone a las expresiones gubernamentales.
La gente al perder el norte de la esencia filosófica de los partidos políticos, es incapaz de entender un discurso que defienda las libertades, que propenda por el libre examen y que procure salidas negociadas antes que una guerra fratricida.Sin ninguna duda, Piedad Córdoba es la mujer más importante de la política en Colombia, para no decir que es la colombiana más vistosa y destacada en el escenario internacional.
Ella, por su gran arrojo, ha podido más en el tema del secuestro, que la retórica gubernamental. Ella ha concentrado mucha más atención de los grandes poderes mundiales que la deplorable política diplomática del gobierno. Por sus propios méritos, en contra de la voluntad de los jefes de su Partido, sin medir riesgos, llegando incluso a los excesos, le ha permitido a decenas de familiares de secuestrados mantener prendida la llama de la esperanza de poder volver a ver a sus seres queridos con vida y en libertad.
Mientras Piedad cumple con la loable misión de buscar la libertad de los secuestrados por las FARC, en los cafés, en las oficinas, en los taxis, en las universidades, en los salones de belleza, en los campos de golf de Colombia… hay señores y señoras, sin ninguna importancia relativa para el país, hablando de esa negra, guerrillera, vendepatrias, traicionera y estúpida. Entretanto, el Instituto de Investigaciones de Paz de Oslo confirma que la senadora Piedad Córdoba está en la lista de elegibles para el Premio Nobel de la Paz en 2009.
jueves, 1 de octubre de 2009
PEREIRA, EN EL PEOR DE LOS MUNDOS
Para el alcalde de Pereira, Israel Londoño, no es cierto que Pereira sea el líder nacional en desempleo y descalifica los datos del DANE. Esta es una posición profundamente desesperada de alguien que inició su gobierno en enero de 2008 con una tasa de desempleo en la ciudad del 13,4%, que en ese momento era la cuarta más alta del país.
Inconcebiblemente este Alcalde y su equipo de gobierno no le hicieron seguimiento a este tema, ni siquiera cuando dos meses después de asumir el cargo la desocupación se había trepado al 15,2%, la segunda más alta del país después de Ibagué.
La despreocupación en la Alcaldía de Pereira creció luego de conocerse que en noviembre de 2008 la tasa de desempleo había caído al 12,7%. Nadie volvió a hablar del tema. Todos se fueron tranquilos a comer natilla y buñuelos durante la temporada decembrina.
Cuando llegó marzo de 2009, Pereira se ubicó en el tercer lugar de desocupación con el 17,3% y tanto el alcalde Londoño Londoño como los voceros gremiales, se hicieron los de la vista gorda. Sólo vinieron a preocuparse cuando la ciudad asumió el liderato del desempleo nacional en el mes de mayo con el 19,7%.
Y fue Troya, cuando el índice alcanzó el 20,7% en junio de 2009. Y la desesperación cundió en julio y agosto una vez el dato llegó al 21,5% y 21.3%, respectivamente.
La tendencia del desempleo venía en alza durante casi dos años y el alcalde Pereira no se dio por enterado. Estaba más preocupado por las nimiedades de la politiquería, por posar en las fotografías con las reinas en las festividades de La Cosecha o por salvar del descenso al Deportivo Pereira.
Y ahora, cuando el mundo se le vino encima. Cuando los ciudadanos lo consideran un gobernante ineficiente. Cuando los resultados de su gestión son bastante pobres. Sólo ahora, viene a entregar unas declaraciones desaliñadas a los medios de comunicación nacionales, donde le pide al DANE que le entregue a él la base de datos de la encuesta, porque con ella sería capaz de identificar el problema, saber las causas y encontrar las soluciones ideales. En otras palabras, el mensaje que mandó es que no tiene la menor idea de lo que está pasando con el desempleo, y obviamente no sabe cómo atacarlo.
Así las cosas, los pereiranos están en el peor de los mundos.
Inconcebiblemente este Alcalde y su equipo de gobierno no le hicieron seguimiento a este tema, ni siquiera cuando dos meses después de asumir el cargo la desocupación se había trepado al 15,2%, la segunda más alta del país después de Ibagué.
La despreocupación en la Alcaldía de Pereira creció luego de conocerse que en noviembre de 2008 la tasa de desempleo había caído al 12,7%. Nadie volvió a hablar del tema. Todos se fueron tranquilos a comer natilla y buñuelos durante la temporada decembrina.
Cuando llegó marzo de 2009, Pereira se ubicó en el tercer lugar de desocupación con el 17,3% y tanto el alcalde Londoño Londoño como los voceros gremiales, se hicieron los de la vista gorda. Sólo vinieron a preocuparse cuando la ciudad asumió el liderato del desempleo nacional en el mes de mayo con el 19,7%.
Y fue Troya, cuando el índice alcanzó el 20,7% en junio de 2009. Y la desesperación cundió en julio y agosto una vez el dato llegó al 21,5% y 21.3%, respectivamente.
La tendencia del desempleo venía en alza durante casi dos años y el alcalde Pereira no se dio por enterado. Estaba más preocupado por las nimiedades de la politiquería, por posar en las fotografías con las reinas en las festividades de La Cosecha o por salvar del descenso al Deportivo Pereira.
Y ahora, cuando el mundo se le vino encima. Cuando los ciudadanos lo consideran un gobernante ineficiente. Cuando los resultados de su gestión son bastante pobres. Sólo ahora, viene a entregar unas declaraciones desaliñadas a los medios de comunicación nacionales, donde le pide al DANE que le entregue a él la base de datos de la encuesta, porque con ella sería capaz de identificar el problema, saber las causas y encontrar las soluciones ideales. En otras palabras, el mensaje que mandó es que no tiene la menor idea de lo que está pasando con el desempleo, y obviamente no sabe cómo atacarlo.
Así las cosas, los pereiranos están en el peor de los mundos.
martes, 22 de septiembre de 2009
Una ciudad que no reacciona
En un secreto de Estado se convirtió el proyecto City Marketing para Pereira. Dicen las voces oficiales y algunos privilegiados del sector privado, que es un documento fenomenal. Que difícilmente alguien podía imaginarse algo similar. Que sus creadores están en el borde de ser unos genios de la promoción y la publicidad institucional. Sin embargo, todavía esa maravilla no se ha puesto en marcha y la sociedad en su conjunto la desconoce.
Más allá de que exista un documento genial, Pereira requiere con urgencia acciones reales para enfrentar la crisis interna que está viviendo. No es concebible que las fuerzas vivas de la ciudad sigan esperando que el gobierno nacional las provea de los recursos necesarios para disminuir el galopante desempleo que desde mayo último la tiene asolada.
Mientras en Pereira insisten en un Conpes y aguardan a que les lleguen los dineros anunciados por el presidente Uribe, muchos de los cuales no existen en las arcas del Ministerio de Hacienda, ni serán aprobados por Planeación Nacional, ciudades como Bucaramanga, Medellín, Pasto e Ibagué, para sólo mencionar cuatro ejemplos, tienen a sus Alcaldes liderando procesos que han brindado resultados envidiables.
Los alcaldes Vargas, Salazar, Alvarado y Botero han logrado revertir la tendencia creciente del desempleo gracias a liderar una inversión pública de choque, incentivar la demanda local, brindar microcréditos productivos para las familias, auspiciar nuevos mercados para sus industriales y propiciar novedosas relaciones entre los ciudadanos pobres y el gobierno para la obtención de subsidios. Todo esto en una acción conjunta con los empresarios y las organizaciones de la sociedad. Estos cuatro alcaldes son queridos y respetados por sus ciudadanos.
El desempleo es apenas uno de los graves problemas que tiene Pereira, que se presenta hoy como una de las ciudades con mayor ocurrencia de delitos y más baja percepción de seguridad urbana. Son conocidos los acontecimientos frecuentes de asaltos a casas campestres, secuestros expresos, aumento de bandas de delincuentes juveniles, robo de vehículos y comercialización de narcóticos al detal en todos los barrios y a todas las horas, sin que se produzca una reacción institucional creíble y efectiva.
El panorama se sigue enrareciendo cuando se sabe por las noticias que se emiten desde Pereira, que el aeropuerto Matecaña se consolida como un centro de embarque de drogas y un puerto de salida para el comercio internacional de prostitutas.
Las calles y andenes de amplias zonas comerciales están en poder de vendedores estacionarios, talleres de mecánica y mafias del espacio público. Se ha descubierto que hay organizaciones que arriendan diariamente un pedazo de andén para que la gente pueda vender sus mercancías u ofrecer sus servicios, ante la indolencia de las autoridades locales.
Quienes seguimos con interés los acontecimientos de Pereira, pensamos que ya se deberían estar ejecutando inversiones públicas por parte del gobierno municipal. Que es el momento de pasar de los anuncios publicitarios a la acción. Hay proyectos de infraestructura física que se deben desatar rápidamente, claro, en la medida en que sea cierta la afirmación oficial de que están totalmente financiados.
Es sustancial que se continúe con el proceso de renovación urbana de la zona centro de Pereira. Llevamos seis años sin que las administraciones municipales emprendan la ejecución de proyectos complementarios a Ciudad Victoria y que erradiquen de una vez por todas las zonas tuguriales, donde abundan la prostitución infantil y los locales para el consumo de drogas, amen de tener un aspecto francamente desagradable, al cual se han ido acostumbrando los pereiranos.
La recuperación de la zona centro pasa por una decisión trascendental que a todos los alcaldes les ha dado temor adoptar: desalojar las ventas callejeras y ordenar el espacio público. Bogotá, Bucaramanga y Medellín, están dando ejemplo de cómo recuperar dicho espacio. La situación en este sentido en Pereira es de una gravedad inusitada, que se complica porque el Alcalde y su secretario de Gobierno no actúan.
La dirigencia pereirana tiene la obligación de entender que si todas estas enfermedades siguen vigentes y no se aplican los remedios adecuados de manera oportuna, la ciudad perderá completamente su competitividad y entonces los vecinos sustituirán muchas de nuestras ventajas actuales. Sería muy provechoso que empezaran a mirar lo que está ocurriendo con la inversión privada en Armenia, por ejemplo.
Las circunstancias obligan a que las decisiones se deban tomar hoy y para ello se requieren líderes. ¿Los tenemos?
Más allá de que exista un documento genial, Pereira requiere con urgencia acciones reales para enfrentar la crisis interna que está viviendo. No es concebible que las fuerzas vivas de la ciudad sigan esperando que el gobierno nacional las provea de los recursos necesarios para disminuir el galopante desempleo que desde mayo último la tiene asolada.
Mientras en Pereira insisten en un Conpes y aguardan a que les lleguen los dineros anunciados por el presidente Uribe, muchos de los cuales no existen en las arcas del Ministerio de Hacienda, ni serán aprobados por Planeación Nacional, ciudades como Bucaramanga, Medellín, Pasto e Ibagué, para sólo mencionar cuatro ejemplos, tienen a sus Alcaldes liderando procesos que han brindado resultados envidiables.
Los alcaldes Vargas, Salazar, Alvarado y Botero han logrado revertir la tendencia creciente del desempleo gracias a liderar una inversión pública de choque, incentivar la demanda local, brindar microcréditos productivos para las familias, auspiciar nuevos mercados para sus industriales y propiciar novedosas relaciones entre los ciudadanos pobres y el gobierno para la obtención de subsidios. Todo esto en una acción conjunta con los empresarios y las organizaciones de la sociedad. Estos cuatro alcaldes son queridos y respetados por sus ciudadanos.
El desempleo es apenas uno de los graves problemas que tiene Pereira, que se presenta hoy como una de las ciudades con mayor ocurrencia de delitos y más baja percepción de seguridad urbana. Son conocidos los acontecimientos frecuentes de asaltos a casas campestres, secuestros expresos, aumento de bandas de delincuentes juveniles, robo de vehículos y comercialización de narcóticos al detal en todos los barrios y a todas las horas, sin que se produzca una reacción institucional creíble y efectiva.
El panorama se sigue enrareciendo cuando se sabe por las noticias que se emiten desde Pereira, que el aeropuerto Matecaña se consolida como un centro de embarque de drogas y un puerto de salida para el comercio internacional de prostitutas.
Las calles y andenes de amplias zonas comerciales están en poder de vendedores estacionarios, talleres de mecánica y mafias del espacio público. Se ha descubierto que hay organizaciones que arriendan diariamente un pedazo de andén para que la gente pueda vender sus mercancías u ofrecer sus servicios, ante la indolencia de las autoridades locales.
Quienes seguimos con interés los acontecimientos de Pereira, pensamos que ya se deberían estar ejecutando inversiones públicas por parte del gobierno municipal. Que es el momento de pasar de los anuncios publicitarios a la acción. Hay proyectos de infraestructura física que se deben desatar rápidamente, claro, en la medida en que sea cierta la afirmación oficial de que están totalmente financiados.
Es sustancial que se continúe con el proceso de renovación urbana de la zona centro de Pereira. Llevamos seis años sin que las administraciones municipales emprendan la ejecución de proyectos complementarios a Ciudad Victoria y que erradiquen de una vez por todas las zonas tuguriales, donde abundan la prostitución infantil y los locales para el consumo de drogas, amen de tener un aspecto francamente desagradable, al cual se han ido acostumbrando los pereiranos.
La recuperación de la zona centro pasa por una decisión trascendental que a todos los alcaldes les ha dado temor adoptar: desalojar las ventas callejeras y ordenar el espacio público. Bogotá, Bucaramanga y Medellín, están dando ejemplo de cómo recuperar dicho espacio. La situación en este sentido en Pereira es de una gravedad inusitada, que se complica porque el Alcalde y su secretario de Gobierno no actúan.
La dirigencia pereirana tiene la obligación de entender que si todas estas enfermedades siguen vigentes y no se aplican los remedios adecuados de manera oportuna, la ciudad perderá completamente su competitividad y entonces los vecinos sustituirán muchas de nuestras ventajas actuales. Sería muy provechoso que empezaran a mirar lo que está ocurriendo con la inversión privada en Armenia, por ejemplo.
Las circunstancias obligan a que las decisiones se deban tomar hoy y para ello se requieren líderes. ¿Los tenemos?
jueves, 27 de agosto de 2009
Una recuperación económica poco probable
Las visiones sobre la economía colombiana son contradictorias. Un grupo muy importante, vinculado a los gremios y a la institucionalidad pública, expresan que ya la crisis tocó fondo y aunque la recuperación será lenta, alcanzará para tener un balance positivo del PIB al final del año. Otros, los aguafiestas, pensamos que aun la crisis va a continuar y que sus efectos serán bastante dañinos, porque así lo están evidenciando las cifras y porque el entorno económico está muy enrarecido.
Miremos algunos ejemplos. El mismo día en que el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, aseguraba que la economía colombiana podría tener buenos resultados al finalizar el año, Fenalco reveló una encuesta en la que la gente dijo que reduciría o aplazaría la compra de electrodomésticos, vehículos y vivienda, y que restringiría su ida a restaurantes y disminuiría el turismo.
El Nobel de Economía, Paul Krugman, dio declaraciones en el sentido de que la crisis había golpeado a Colombia con menor rigor que a la gran mayoría de países latinoamericanos. Y, paralelamente, la Superintendencia Bancaria mostró los excelentes resultados del sistema financiero colombiano y lo puso como un ejemplo sectorial que fue capaz de enfrentar, sin inmutarse, la crisis económica mundial.
Las buenas noticias, sin embargo, se ensombrecieron con el anuncio de Venezuela de mantener su posición de seguir importando menos productos de Colombia, como una reprimenda comercial a los líos que se originaron por el acuerdo militar colombiano con Estados Unidos, afectando de esta manera a las industrias de alimentos, automotriz, textil, cosmética, química, cárnica, avícola y farmacéutica. A esto se sumó la revelación de que los indicadores de demanda en Estados Unidos siguen agudizándose y que la recesión se mantiene en niveles críticos, y que Ecuador ha dejado de tener la misma dinámica comercial que en años pasados con nosotros, dos hechos que también afectan la producción nacional y la generación de empleo.
Los bancos y los fondos pensionales siguieron engordando sus balances. La Bolsa de Valores obtiene ganancias superiores al 40% en lo corrido del año 2009. Centros de consulta dicen que los Índices de Situación Actual y de Expectativas fueron favorables al finalizar julio en Colombia. Los organismos de crédito internacional aseguran que han aprobado recursos para la economía colombiana, para que haga uso de ellos cuando el país lo considere conveniente. Un panorama que pareciera espléndido, si no fuera porque mucha gente sigue perdiendo el empleo; las ventas minoristas se contrajeron 4,5% en el primer semestre; y la industria manufacturera continua presentando datos negativos, como el de junio que fue de -6,6%.
Se escuchan voces de alegría porque la inflación es la más baja en muchas décadas, pero no explican que este fenómeno se debe a que no hay quién compre la producción, entre otras razones, porque los índices de pobreza apenas sí se redujeron durante la bonanza del último lustro, mientras la miseria mantuvo una tendencia al alza. Paralelamente hay presiones muy fuertes para que el aumento del salario mínimo en 2010 sea inferior al 4% y se reforme nuevamente el sistema pensional colombiano.
Frente a esta realidad tan confusa, hay optimistas que quieren hacer creer que la economía se recuperará, a tal punto que podría crecer en 2009. Otros, una minoría, hemos expresado públicamente nuestra desconfianza en las voces que intentan distorsionar la realidad, como cuando se dijo desde las altas esferas oficiales, que no habría problema alguno, porque la economía nacional estaba blindada.
Miremos algunos ejemplos. El mismo día en que el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, aseguraba que la economía colombiana podría tener buenos resultados al finalizar el año, Fenalco reveló una encuesta en la que la gente dijo que reduciría o aplazaría la compra de electrodomésticos, vehículos y vivienda, y que restringiría su ida a restaurantes y disminuiría el turismo.
El Nobel de Economía, Paul Krugman, dio declaraciones en el sentido de que la crisis había golpeado a Colombia con menor rigor que a la gran mayoría de países latinoamericanos. Y, paralelamente, la Superintendencia Bancaria mostró los excelentes resultados del sistema financiero colombiano y lo puso como un ejemplo sectorial que fue capaz de enfrentar, sin inmutarse, la crisis económica mundial.
Las buenas noticias, sin embargo, se ensombrecieron con el anuncio de Venezuela de mantener su posición de seguir importando menos productos de Colombia, como una reprimenda comercial a los líos que se originaron por el acuerdo militar colombiano con Estados Unidos, afectando de esta manera a las industrias de alimentos, automotriz, textil, cosmética, química, cárnica, avícola y farmacéutica. A esto se sumó la revelación de que los indicadores de demanda en Estados Unidos siguen agudizándose y que la recesión se mantiene en niveles críticos, y que Ecuador ha dejado de tener la misma dinámica comercial que en años pasados con nosotros, dos hechos que también afectan la producción nacional y la generación de empleo.
Los bancos y los fondos pensionales siguieron engordando sus balances. La Bolsa de Valores obtiene ganancias superiores al 40% en lo corrido del año 2009. Centros de consulta dicen que los Índices de Situación Actual y de Expectativas fueron favorables al finalizar julio en Colombia. Los organismos de crédito internacional aseguran que han aprobado recursos para la economía colombiana, para que haga uso de ellos cuando el país lo considere conveniente. Un panorama que pareciera espléndido, si no fuera porque mucha gente sigue perdiendo el empleo; las ventas minoristas se contrajeron 4,5% en el primer semestre; y la industria manufacturera continua presentando datos negativos, como el de junio que fue de -6,6%.
Se escuchan voces de alegría porque la inflación es la más baja en muchas décadas, pero no explican que este fenómeno se debe a que no hay quién compre la producción, entre otras razones, porque los índices de pobreza apenas sí se redujeron durante la bonanza del último lustro, mientras la miseria mantuvo una tendencia al alza. Paralelamente hay presiones muy fuertes para que el aumento del salario mínimo en 2010 sea inferior al 4% y se reforme nuevamente el sistema pensional colombiano.
Frente a esta realidad tan confusa, hay optimistas que quieren hacer creer que la economía se recuperará, a tal punto que podría crecer en 2009. Otros, una minoría, hemos expresado públicamente nuestra desconfianza en las voces que intentan distorsionar la realidad, como cuando se dijo desde las altas esferas oficiales, que no habría problema alguno, porque la economía nacional estaba blindada.
jueves, 16 de julio de 2009
Apocalipsis climático
El cambio climático exige un tipo de acciones inmediatas que, sin embargo, nadie va a adoptar. Lo urgente hoy para las naciones desarrolladas es encontrar soluciones a la pavorosa crisis financiera mundial y poco las trasnocha el tema ambiental.
Nadie es ajeno a que la vida en la Tierra está en serio riesgo si se siguen lanzando millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmosfera cada año. Pero las acciones concretas para frenar esta acelerada carrera contaminante son lentas, tal como se hizo evidente con los compromisos aprobados a través del Protocolo de Kioto y como está ocurriendo con las negociaciones previas a la cumbre mundial del clima en Copenhague.
En la reciente reunión de L´Aquila, Italia, los gobernantes de China, India, México y Brasil manifestaron no estar interesados en un acuerdo para disminuir a la mitad sus emisiones de dióxido de carbono y otros gases que afectan el clima, antes de 2050. La razón que expusieron es que sus economías emergentes requieren de un número mayor de años para llegar al nivel de desarrollo que se han trazado y, por lo tanto, cortar de tajo el uso de combustibles fósiles sería un gran obstáculo para sus pretensiones económicas.
Argumentan estos países que no es justo que las naciones desarrolladas hayan logrado altos niveles de crecimiento basados en el uso intensivo del carbono, y ahora quieran impedir que otros hagan lo mismo, so pretexto de la necesidad de cuidar el planeta.
Dichos países emergentes han aumentado significativamente sus descargas de gases de efecto invernadero a la atmosfera en los últimos doce años. China, por ejemplo, ha mantenido un crecimiento anual del PIB cercano al 10%, basado en la quema de carbón para sus procesos industriales, triplicando las descargas de gases dañinos. Para tratar de alcanzar su prosperidad, China ha dejado moribundo el río Amarillo, el cual ya perdió el 80% de su caudal y recibe 5.000 millones de toneladas de aguas residuales cada año. El gigante asiático tiene a 700 millones de sus 1.300 millones de habitantes consumiendo agua contaminada, especialmente en las zonas rurales. Los chinos, que no quieren saber de controles al dióxido de carbono, encabezan el vergonzoso récord de contar con 16 de las 20 ciudades más contaminadas del mundo.
La intransigencia de estas cuatro naciones y de muchas más, es lo que hace prever que Copenhague será una nueva decepción y que se requerirán más que razones políticas para hacerles entender que la vida sobre el Planeta es mucho más importante que un crecimiento económico concentrado, el cual, a propósito, no se traduce en disminuciones trascendentales del hambre, la pobreza y la miseria.
Debido a que el cambio climático sigue su marcha imperturbable y desastrosa, anualmente mueren alrededor de 300.000 personas por efectos de las sequias, las inundaciones, el hambre y el excesivo calor. Va este dato para quienes se preocupan prioritariamente por la crisis económica: los problemas asociados con el clima causan pérdidas anuales por 130.000 millones de dólares, de acuerdo con revelaciones hechas por el exsecretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan.
Las proyecciones, si no se disminuyen de manera inmediata la emisiones de Gases de Efecto Invernadero, son que en las próximas dos décadas el mundo verá cómo unas 50 millones de personas serán refugiadas ambientales, especialmente en las zonas costeras, fruto del aumento del nivel del mar. También se asistirá a la muerte de medio millón de personas por desastres asociados con el clima. El número de indigentes llegará a los 1.500 millones de personas. Los muertos por hambre sobrepasarán las 10 millones de personas al año. Las pérdidas que sacudirán las economías serán iguales a las actuales ayudas entregadas por Estados Unidos al sistema financiero.
El mundo será un caos. Todos sentirán los efectos del cambio climático. Claro que los países pobres sufrirán más que los ricos, pero estos últimos tampoco escaparan a las nefastas consecuencias, porque el fenómeno del calentamiento es global. Ya Francia, Inglaterra y Estados Unidos han vivido en carne propia los embates de la naturaleza.
Nuestros nietos sentirán las calamidades ambientales, pero sus hijos asistirán a un verdadero Apocalipsis si quienes habitamos hoy el planeta no hacemos lo necesario para evitar el desastre anunciado.
Nadie es ajeno a que la vida en la Tierra está en serio riesgo si se siguen lanzando millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmosfera cada año. Pero las acciones concretas para frenar esta acelerada carrera contaminante son lentas, tal como se hizo evidente con los compromisos aprobados a través del Protocolo de Kioto y como está ocurriendo con las negociaciones previas a la cumbre mundial del clima en Copenhague.
En la reciente reunión de L´Aquila, Italia, los gobernantes de China, India, México y Brasil manifestaron no estar interesados en un acuerdo para disminuir a la mitad sus emisiones de dióxido de carbono y otros gases que afectan el clima, antes de 2050. La razón que expusieron es que sus economías emergentes requieren de un número mayor de años para llegar al nivel de desarrollo que se han trazado y, por lo tanto, cortar de tajo el uso de combustibles fósiles sería un gran obstáculo para sus pretensiones económicas.
Argumentan estos países que no es justo que las naciones desarrolladas hayan logrado altos niveles de crecimiento basados en el uso intensivo del carbono, y ahora quieran impedir que otros hagan lo mismo, so pretexto de la necesidad de cuidar el planeta.
Dichos países emergentes han aumentado significativamente sus descargas de gases de efecto invernadero a la atmosfera en los últimos doce años. China, por ejemplo, ha mantenido un crecimiento anual del PIB cercano al 10%, basado en la quema de carbón para sus procesos industriales, triplicando las descargas de gases dañinos. Para tratar de alcanzar su prosperidad, China ha dejado moribundo el río Amarillo, el cual ya perdió el 80% de su caudal y recibe 5.000 millones de toneladas de aguas residuales cada año. El gigante asiático tiene a 700 millones de sus 1.300 millones de habitantes consumiendo agua contaminada, especialmente en las zonas rurales. Los chinos, que no quieren saber de controles al dióxido de carbono, encabezan el vergonzoso récord de contar con 16 de las 20 ciudades más contaminadas del mundo.
La intransigencia de estas cuatro naciones y de muchas más, es lo que hace prever que Copenhague será una nueva decepción y que se requerirán más que razones políticas para hacerles entender que la vida sobre el Planeta es mucho más importante que un crecimiento económico concentrado, el cual, a propósito, no se traduce en disminuciones trascendentales del hambre, la pobreza y la miseria.
Debido a que el cambio climático sigue su marcha imperturbable y desastrosa, anualmente mueren alrededor de 300.000 personas por efectos de las sequias, las inundaciones, el hambre y el excesivo calor. Va este dato para quienes se preocupan prioritariamente por la crisis económica: los problemas asociados con el clima causan pérdidas anuales por 130.000 millones de dólares, de acuerdo con revelaciones hechas por el exsecretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan.
Las proyecciones, si no se disminuyen de manera inmediata la emisiones de Gases de Efecto Invernadero, son que en las próximas dos décadas el mundo verá cómo unas 50 millones de personas serán refugiadas ambientales, especialmente en las zonas costeras, fruto del aumento del nivel del mar. También se asistirá a la muerte de medio millón de personas por desastres asociados con el clima. El número de indigentes llegará a los 1.500 millones de personas. Los muertos por hambre sobrepasarán las 10 millones de personas al año. Las pérdidas que sacudirán las economías serán iguales a las actuales ayudas entregadas por Estados Unidos al sistema financiero.
El mundo será un caos. Todos sentirán los efectos del cambio climático. Claro que los países pobres sufrirán más que los ricos, pero estos últimos tampoco escaparan a las nefastas consecuencias, porque el fenómeno del calentamiento es global. Ya Francia, Inglaterra y Estados Unidos han vivido en carne propia los embates de la naturaleza.
Nuestros nietos sentirán las calamidades ambientales, pero sus hijos asistirán a un verdadero Apocalipsis si quienes habitamos hoy el planeta no hacemos lo necesario para evitar el desastre anunciado.
domingo, 5 de julio de 2009
La reelección lo ensombrece todo
En el reciente encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y Colombia quedó en evidencia que el tema de la reelección presidencial, auspiciada y defendida desde el gobierno colombiano, oscurece cualquier avance que se produzca en temas económicos, ambientales y de política internacional.
Los periodistas estuvieron más pendientes de cuál era la reacción de Obama sobre el interés de elegir a Uribe por tercera vez y dejaron de lado sus posturas frente al tema del Tratado de Libre Comercio, las energías limpias y los acontecimientos sobre violaciones a los derechos humanos y los asesinatos extrajudiciales por parte de agentes del Estado.
La prensa mundial, que se ha manifestado en contra de la segunda reelección de Uribe por inconveniente, tiene en las palabras de Obama tres aspectos esenciales para seguir insistiendo en este tema. El primero, es que debe haber un límite en la permanencia de un gobernante en el poder y que es muy malo para la democracia tratar de eternizarse en él. El segundo, que se deben respetar los mandamientos de la Constitución y ella no se debe modificar por coyunturas políticas. El tercero, que la grandeza de un estadista depende de si es capaz o no de vencer su vanidad y retirarse del cargo a pesar de su popularidad.
En las democracias más sólidas del mundo a nadie se le pasa por la mente proponer una modificación a los periodos políticos constitucionales. Sin embargo, ello sí ocurre en democracias frágiles como las latinoamericanas, donde se ha desatado una fiebre por las reelecciones, acudiendo a la democracia plebiscitaria en unas ocasiones y en otras a reformas de la Constitución aprovechando las mayorías en el Congreso y al inmenso poder presidencial.
En el caso colombiano, Uribe logró que se modificara un “articulito” de la Constitución en el Congreso, a través de maniobras que se van dilucidando por parte de la justicia y que han resultado abiertamente contrarias a Derecho, y donde se evidencia que hubo manifestaciones corruptas que ya tienen a tres excongresistas en la cárcel y que podría aumentar su número si se comprueban denuncias sobre intercambio de puestos por votos parlamentarios en el trámite de la reforma que permitió la reelección inmediata.
Hoy Colombia está en la disyuntiva de si el pueblo será consultado a través de un Referendo para que se pronuncie sobre una segunda reelección, bajo el señuelo de que únicamente Uribe es capaz de dirigir al país hacia la derrota definitiva de los terroristas, porque los siete años que han transcurrido no han sido suficientes y que se requieren cuatro más, lo que podría originar que cuando se esté por lo once años de mandato uribista se vuelvan a proponer otros cuatro, porque aun faltará un poquito para acabar con las FARC y algunos otros movimientos delincuenciales. Y así sucesivamente.
El Presidente colombiano tiene una altísima popularidad. Sabe que con base en ese respaldo se puede quedar toda la vida en el poder. Pero la historia lo recordará como un dictador plebiscitario y lo comparará con la figura del general Rojas Pinilla, pero nadie se atreverá a hacer un símil de él con Alberto Lleras Camargo, por ejemplo.
Cuando se revise la historia latinoamericana, Uribe, si decide insistir en su reelección, no tendrá la estatura política de Lulla ni de Bachelet, sino que será puesto en el mismo lugar de Chávez, Castro, Correa, Morales y Ortega. Por lo menos eso le quiso decir Obama cuando le relató la historia de George Washington, uno de los padres fundadores de la Unión Americana y quien se retiró una vez terminó su periodo constitucional, a pesar de los pedidos ciudadanos de que se quedara. Allí radicó su grandeza personal y política y en gran medida se aseguró la solidez institucional de Estados Unidos.
Los periodistas estuvieron más pendientes de cuál era la reacción de Obama sobre el interés de elegir a Uribe por tercera vez y dejaron de lado sus posturas frente al tema del Tratado de Libre Comercio, las energías limpias y los acontecimientos sobre violaciones a los derechos humanos y los asesinatos extrajudiciales por parte de agentes del Estado.
La prensa mundial, que se ha manifestado en contra de la segunda reelección de Uribe por inconveniente, tiene en las palabras de Obama tres aspectos esenciales para seguir insistiendo en este tema. El primero, es que debe haber un límite en la permanencia de un gobernante en el poder y que es muy malo para la democracia tratar de eternizarse en él. El segundo, que se deben respetar los mandamientos de la Constitución y ella no se debe modificar por coyunturas políticas. El tercero, que la grandeza de un estadista depende de si es capaz o no de vencer su vanidad y retirarse del cargo a pesar de su popularidad.
En las democracias más sólidas del mundo a nadie se le pasa por la mente proponer una modificación a los periodos políticos constitucionales. Sin embargo, ello sí ocurre en democracias frágiles como las latinoamericanas, donde se ha desatado una fiebre por las reelecciones, acudiendo a la democracia plebiscitaria en unas ocasiones y en otras a reformas de la Constitución aprovechando las mayorías en el Congreso y al inmenso poder presidencial.
En el caso colombiano, Uribe logró que se modificara un “articulito” de la Constitución en el Congreso, a través de maniobras que se van dilucidando por parte de la justicia y que han resultado abiertamente contrarias a Derecho, y donde se evidencia que hubo manifestaciones corruptas que ya tienen a tres excongresistas en la cárcel y que podría aumentar su número si se comprueban denuncias sobre intercambio de puestos por votos parlamentarios en el trámite de la reforma que permitió la reelección inmediata.
Hoy Colombia está en la disyuntiva de si el pueblo será consultado a través de un Referendo para que se pronuncie sobre una segunda reelección, bajo el señuelo de que únicamente Uribe es capaz de dirigir al país hacia la derrota definitiva de los terroristas, porque los siete años que han transcurrido no han sido suficientes y que se requieren cuatro más, lo que podría originar que cuando se esté por lo once años de mandato uribista se vuelvan a proponer otros cuatro, porque aun faltará un poquito para acabar con las FARC y algunos otros movimientos delincuenciales. Y así sucesivamente.
El Presidente colombiano tiene una altísima popularidad. Sabe que con base en ese respaldo se puede quedar toda la vida en el poder. Pero la historia lo recordará como un dictador plebiscitario y lo comparará con la figura del general Rojas Pinilla, pero nadie se atreverá a hacer un símil de él con Alberto Lleras Camargo, por ejemplo.
Cuando se revise la historia latinoamericana, Uribe, si decide insistir en su reelección, no tendrá la estatura política de Lulla ni de Bachelet, sino que será puesto en el mismo lugar de Chávez, Castro, Correa, Morales y Ortega. Por lo menos eso le quiso decir Obama cuando le relató la historia de George Washington, uno de los padres fundadores de la Unión Americana y quien se retiró una vez terminó su periodo constitucional, a pesar de los pedidos ciudadanos de que se quedara. Allí radicó su grandeza personal y política y en gran medida se aseguró la solidez institucional de Estados Unidos.
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